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<title>LA POESÍA DE VENEZUELA </title>
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<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 13:16:23 +0100</pubDate>
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<title>LA POESÍA DE VENEZUELA </title>
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	<title>POETA PÁLMENES YARZA</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/17/poeta-palmenes-yarza</link>
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		<description><![CDATA[<p><img id="image398167" alt="palmenes-yarza_320x385.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/palmenes-yarza_320x385.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>ENTRE LAS SOMBRAS DEL PARQUE</strong><br />
<strong>5</strong><br />
Vuelvo sobre mis pasos voy buscando<br />
aquel camino sordo y ciego<br />
por donde ir en áspera demencia.<br />
Y llego<br />
a un pueblo de garzas, a un árbol seco,<br />
alto candelabro encendido, en desvelo.<br />
Echo tu nombre como ceniza de rescoldo al viento.<br />
Llego a una garza sola, asoleándose en cruz,<br />
madero gris en invierno,<br />
a otra que ansía ser<br />
la rosa de la amanecida<br />
al abrazo del campo en los herbales,<br />
tomo el alma del día<br />
en la epeira que perfila la curva del camino,<br />
en el insecto del barranco<br />
que viene hasta mi pecho en giro imprevisible.<br />
Mi proyección camina sobre un hilo de sombra.<br />
Oigo que llaman desde un hito lejano.<br />
Te oigo, oigo el resquicio de tu nombre<br />
¿desde dónde?, ¿adónde?<br />
Me encuentro con la luz, borrada, ausente,<br />
y una palma va en el cielo<br />
y el ceibo todo blanco se empina hasta la nube<br />
como fábula o leyenda.<br />
A un refugio que parece un ilusorio secreto<br />
me encomiendo en este día de diciembre.<br />
Estoy aquí, en Pálmenes y el silencio<br />
y doy de mi pan a la ardilla o al saucedo.<br />
A través de la rama el sol asoma el cielo.<br />
Tú naces lejos, lejos.<br />
Baja una abeja una hormiga por las sobras de mi mesa.<br />
Vacila en la hoja verde la gota de rocío<br />
y cae y se funde en mi frente.<br />
Lagartos transeúntes en tropilla<br />
atisban a este-oeste en la redonda sombra<br />
que proyecta la nube inmóvil.<br />
Mi mano estrecha una mano que no existe.<br />
En el aire quieto crece el instante<br />
huevo de vida y muerte.</p>
<p><strong>PROMESAS</strong></p>
<p>He de aprender a hilar mi tela<br />
como la araña, sin telar;<br />
demarcaré en medio de la vida<br />
la armonía del ser!<br />
Cavaré la tierra con mi raíz,<br />
como la planta,<br />
y después,<br />
subirá mi fuerza al cielo<br />
y se dará en flor;<br />
génesis de la vida!<br />
la flor es la canción del árbol!<br />
Con mis ojos diáfanos<br />
soliviantaré la calma de la tierra<br />
en las noches largas!<br />
Hablaré conmigo;<br />
y cuando hable con los otros<br />
mi silencio será el lastre<br />
de las palabras suspendidas<br />
en el alma!</p>
<p><strong>RECADO E INTIMIDAD</strong></p>
<p>Padre:<br />
Sola estoy como señera roca<br />
del confín más distante.<br />
Como tú lo estarás frente al lucero<br />
que mira tu morada sin pino que la guarde.<br />
Sola a la luz del inmortal silencio,<br />
que la desesperación ya no me alcanza.<br />
Ya no puede escarbar dentro del pecho<br />
apretado de calma.<br />
Sola, sí,<br />
como esos desgarrones de los mundos.<br />
Como tu cabellera que negó la borrasca,<br />
la sombra la miró trama de luces,<br />
y a un tiempo la encontraron los soles y las aguas.<br />
Tú viste el eslabón: hiere la entraña al sílex<br />
y le arranca su grito vuelto llama.<br />
El grito de tu nombre, que es mi herida más propia,<br />
petrificada por milenios de angustia,<br />
brota fuego en mi entraña.<br />
En el dintel del día,<br />
al contemplar de nuevo la distancia,<br />
con tu imagen desnuda se da cita<br />
mi pura y simple alma.<br />
Si te perdí una vez fue en esa hora<br />
cuando te revelaste entre la sombra.<br />
Si me cegó tu luz, cercana y mía,<br />
hoy, tarda, hacia otro predio me encamina.<br />
Ha poco yo clamara en todo el ser,<br />
como pozo de otoño a las aguas en marcha.<br />
Empero, hoy ruego a ti lo que le ruega<br />
el último lucero a la mañana.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/17/poeta-palmenes-yarza#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 17 Sep 2008 00:48:51 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/17/poeta-juan-sanchez-pelaez</link>
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		<description><![CDATA[<p><img id="image398146" alt="juan-sanchez-pelaez_334x342.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/juan-sanchez-pelaez_334x342.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>ADOLESCENCIA</strong></p>
<p>En el fondo de mis sueños<br />
Siempre te encuentro cuando amanece.</p>
<p>Qué ensanchamiento en el exilio, por el vagabundaje de<br />
      claras fuentes azules;<br />
Por el soplo de la tierra.</p>
<p>Costumbre angélica.<br />
Evadida hacia otra queja, vuela con los pájaros, sueña con<br />
      las nubes;<br />
Levanta raíces inquietas en el agua.</p>
<p>En el fondo de mis sueños<br />
La aurora fugitiva. Sólo la sombra<br />
Concluye mi única estrella, mi último día.</p>
<p><strong>AL PRINCIPIO AL FINAL</strong></p>
<p>Si ella premedita dureza o ternura (O lucha en vacuas</p>
<p>      direcciones),</p>
<p>Si me obsequia o niega,</p>
<p>Apago el conmutador.</p>
<p>Me veo con mansedumbre en el lecho,</p>
<p>Me toman el pulso, me hallo lejos,</p>
<p>Pruebo a la mujer de ceniza,</p>
<p>Única de fruto, de cortar las venas e irrigar el vientre,</p>
<p>Oquedal de un badajo a rastras,</p>
<p>      Al principio al final</p>
<p>Insomne en la misma constelación,</p>
<p>Hambre en nuestra holgura y unigénito sueño.</p>
<p><strong>BELLEZA</strong></p>
<p>Interrumpida mi plática, vuelvo a hablar contigo de la partida y el regreso.<br />
Todo sucedió a vuelo de pájaro, belleza: a la<br />
vez mundo compacto, cerrado y libre. Al abrir los ojos en la<br />
llama fría, era un lorito ufano; te busqué de verdad, lamía en<br />
la sombra tus huesos, santa perra. Aunque me ausentara de<br />
ti, aunque me cubriera el ridículo, aunque estuvieras más<br />
allá del resplandor que me envuelve; quizás cercana a la<br />
bahía, en pleno mar de verano, en medio de las palmas reales.</p>
<p><strong>CON FLORES PINTADAS...</strong><br />
Con<br />
      flores pintadas<br />
en nuestro<br />
      cuerpo</p>
<p>y<br />
      la bujía<br />
en          cada<br />
                 mano</p>
<p>lo único<br />
             que pasa<br />
es el silencio</p>
<p>pero<br />
             los recuerdos<br />
             son fieles<br />
             y</p>
<p>al<br />
   lado<br />
             de nosotros<br />
             murmuran</p>
<p>sobre<br />
          la máscara<br />
la piel<br />
          o la palabra enorme:</p>
<p>«Oye mi amor hacia ti».<br />
«Oye mi grito<br />
                        por ti».</p>
<p><strong>CUANDO SUBES A LAS ALTURAS...</strong></p>
<p>Cuando subes a las alturas,<br />
Te grito al oído:<br />
Estamos mezclados al gran mal de la tierra.<br />
Siempre me siento extraño.<br />
Apenas<br />
Sobrevivo<br />
Al pánico de las noches.</p>
<p>Loba dentro de mí, desconocida,<br />
Somos huéspedes en la colina del ensueño,</p>
<p>El sitio amado por los pobres;</p>
<p>Ellos<br />
Han descendido con la aparición<br />
Del sol,</p>
<p>Hasta humedecerme con muchas rosas,</p>
<p>Y yo he conquistado el ridículo<br />
      Con mi ternura,<br />
Escuchando al corazón.<br />
De "Animal de costumbre" 1959</p>
<p><strong>EL CUERPO SUICIDA</strong></p>
<p>Rosa invisible rasgo puro<br />
Venas subyugantes como lámparas de nieve<br />
y mi espejo en su lecho fratricida<br />
Iba hacia ti<br />
Desde la negra edad de mis orígenes<br />
Iba hacia ti<br />
Cuando la luna ondea en mis sienes desatadas<br />
Caías de rodillas con un racimo de frutas.</p>
<p>Los perversos ojos del cielo recubren tu llama<br />
La espiga vigilante adentro<br />
En las zonas del silencio donde la luz no llega.</p>
<p>Yo veía un niño agonizando en los jardines<br />
El que arrojaba uvas delirantes a las duras bahías<br />
Y los cuerpos ahogados en la noche<br />
Cuando arden cenizas en la magia de Dios.</p>
<p>Yo he visto alfombras proteger sus rebaños<br />
      de ignorancia<br />
Altares y arcos<br />
Los senos, bases de fuego fascinante<br />
El perfecto hábito del semen<br />
Joya de abismo, taciturno enigma.</p>
<p><strong>ELENA ES ALGA DE LA TIERRA...</strong><br />
Elena es alga de la tierra<br />
Ola del mar.<br />
Existe porque posee la nostalgia<br />
De estos elementos,<br />
Pero Ella lo sabe,<br />
Sueña,<br />
Y confía,</p>
<p>De pie sobre la roca y el coral de los abismos.</p>
<p>En realidad, Elena<br />
Conoce las cosas simples,<br />
Porque antes de ser doncella<br />
Fue Sirena y Ondina,<br />
Y antes de ser<br />
Sirena y Ondina,<br />
Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.</p>
<p>Yo debí caer en la calzada, y rememorar,<br />
Oh huésped delirante;<br />
Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo,<br />
A mí me separaron.</p>
<p>Tuve otro amor,<br />
Puro como el éxtasis,<br />
Frágil como la fantasía,<br />
Absoluto como mi otro amor.<br />
Oí una trompeta de bruma en el desierto<br />
Mis halcones salieron del follaje.<br />
En todas las estaciones<br />
En el otoño o en la primavera<br />
Elena es alga de la tierra<br />
Ola del mar.</p>
<p><strong>ME PONGO A TEMBLAR...</strong></p>
<p>Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. Mi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme. Observo la tinaja oscura. Alumbro una lámpara en mi duermevela. Siento mi arruga y mi enigma, pero ¿dónde el<br />
hallazgo por venir, o una mañana clara en las calzada?</p>
<p><strong>TRINIDAD</strong></p>
<p>Cuando todos cavilan, me arrulla<br />
Me arrulla mi melodía pueril.</p>
<p>Luego, me voy de súbito a una isla,<br />
Y allí las tiendas, la pesca de ranas, la obsequiosidad de<br />
una muchacha negra,<br />
Me hacen formular vigilias felices;</p>
<p>Soplo una gran bujía:</p>
<p>                    Es el adiós sollozando en mi corazón.</p>
<p>El ancla que pesa al fondo del fiar.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/17/poeta-juan-sanchez-pelaez#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 17 Sep 2008 00:31:45 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JOSÉ ANTONIO RAMOS SUCRE</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-jose-antonio-ramos-sucre</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-jose-antonio-ramos-sucre</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image393431" alt="ramos-sucre_404x507.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/ramos-sucre_404x507.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Preludio</strong></p>
<p>Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras.</p>
<p>Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve.</p>
<p>El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado del brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor. </p>
<p><strong>Carnaval</strong></p>
<p>Una mujer de facciones imperfectas y de gesto apacible obsede mi pensamiento. Un pintor septentrional la habría situado en el curso de una escena familiar, para distraerse de su genio melancólico, asediado por figuras macabras.</p>
<p>Yo había llegado a la sala de la fiesta en compañía de amigos turbulentos, resueltos a desvanecer la sombra de mi tedio. Veníamos de un lance, donde ellos habían arriesgado la vida por mi causa.</p>
<p>Los enemigos travestidos nos rodearon súbitamente, después de cortarnos las avenidas. Admiramos el asalto bravo y obstinado, el puño firme de los espadachines. Multiplicaban, sin decir palabra, sus golpes mortales, evitando declararse por la voz. Se alejaron, rotos y mohínos, dejando el reguero de su sangre en la nieve del suelo.</p>
<p>Mis amigos, seducidos por el bullicio de la fiesta, me dejaron acostado sobre un diván. Pretendieron alentar mis fuerzas por medio de una poción estimulante. Ingerí una bebida malsana, un licor salobre y de verdes reflejos, el sedimento mismo de un mar gemebundo, frecuentado por los albatros.</p>
<p>Ellos se perdieron en el giro del baile.</p>
<p>Yo divisaba la misma figura de este momento. Sufría la pesadumbre del artista septentrional y notaba la presencia de la mujer de facciones imperfectas y de gesto apacible en una tregua de la danza de los muertos. </p>
<p><strong>La verdad</strong></p>
<p>La golondrina conoce el calendario, divide el año por el consejo de una sabiduría innata. Puede prescindir del aviso de la luna variable. </p>
<p>Según la ciencia natural, la belleza de la golondrina es el ordenamiento de su organismo para el vuelo, una proporción entre el medio y el fin, entre el método y el resultado, una idea socrática. </p>
<p>La golondrina salva continentes en un día de viaje y ha conocido desde antaño la media del orbe terrestre, anticipándose a los dragones infalibles del mito. </p>
<p>Un astrónomo desvariado cavilaba en su isla de pinos y roquedos, presente de un rey, sobre los anillos de Saturno y otras maravillas del espacio y sobre el espíritu elemental del fuego, el fósforo inquieto. Un prejuicio teológico le había inspirado el pensamiento del situar en el ruedo del sol el destierro de las almas condenadas. </p>
<p>Recuperó el sentimiento humano de la realidad en medio de una primavera tibia. Las golondrinas habituadas a rodear los monumentos de un reino difunto, erigidos conforme una aritmética primordial, subieron hasta el clima riguroso y dijeron al oído del sabio la solución del enigma del universo, el secreto de la esfinge impúdica.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-jose-antonio-ramos-sucre#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 22:24:50 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA RAFAEL CADENAS</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-rafael-cadenas</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-rafael-cadenas</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image393394" alt="rafael-cadenas_390x530.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/rafael-cadenas_390x530.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Ars poética</strong></p>
<p>Que cada palabra lleve lo que dice.<br />
Que sea como el temblor que la sostiene.<br />
Que se mantenga como un latido.<br />
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir<br />
brillos a lo que es.<br />
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.<br />
Seamos reales.<br />
Quiero exactitudes aterradoras.<br />
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis<br />
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.<br />
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame<br />
la impostura, restriégame la estafa.<br />
Te lo agradeceré, en serio.<br />
Enloquezco por corresponderme.<br />
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme. </p>
<p><strong>Inquisidores</strong></p>
<p>Van de un sitio a otro midiendo, anotando, mordiendo aquí, más allá, llenos de baba de pasado, muecas, rótulos. Indician, señalan, dictan, corrigen, acosan. Ahí, dicen, está el culpable. Nuestros códigos amaestrados lo perseguirán ladrando día y noche. Ahí está, nuestros mastines olisquean el rastro sucio. Él es la mancha en nuestras baldosas. Agravia nuestra pureza. Por el mundo, siempre, con sus libros de cuentas, sus lápices perversos, sus esto sí esto no, sus autos de fe, sus pócimas vengativas, extendiendo un rojo metro sobre el cuerpo que la jauría va a perseguir.<br />
Ahí está el que nos traicionó, dice. Escupamos, que ahí viene.<br />
Espiémoslo como un solo ojo. </p>
<p><strong>Mirar</strong></p>
<p>Veo otra ruta, la ruta del instante, la ruta de la atención, despierta, incisiva, ¡sagitaria! Pico de víscera, diamante extremo, halcón, ruta relámpago, ruta de mil ojos, ruta de magnificencia, ruta de línea que va al sol, reflejo del rayo vigilancia, del rayo ahora, del rayo esto, ruta real con su legión de frutos vivos cuyo remate es ese lugar en todas partes y ninguna.</p>
<p><strong>Nuevo mundo</strong><br />
<strong>1</strong><br />
He quemado las fórmulas. Dejé de hacer exorcismos. Lejos, lejos queda el antiguo poder, mi legado. Hálito de fogata en mis narices, mi idioma desintegrado, la sombra todavía húmeda de un sortilegio. Como vena de agua en la oscuridad otra vida avanza. Todo el arrasamiento ha sido para desplazarme, para vivir en otra articulación.<br />
<strong>2</strong><br />
Papeles del amanecer. Siempre hablan de la patria adoptiva, la que me ha dado. Hojas amontonadas como para una ceremonia. Sacrificio a un dios de ébano.<br />
<strong>3</strong><br />
Esas escrituras invariables.<br />
Siempre regreso al mismo idioma. Un cuero embrujado de animal.<br />
Inatrapable, pero presente como la vida de un antepasado.<br />
Tejido sobre el tejido, la lengua muerta del amor, fuego que me ha hecho<br />
adicto a un culto insinuante.<br />
<strong>4</strong><br />
El amanecer no me devuelve el amuleto perdido. Desde una playa un<br />
anciano hace señales. Trato de regresar a los pozos, pero no sé el camino.<br />
<strong>5</strong><br />
Entra mi sombra<br />
Trae una serpiente, un búfalo, una mujer, una casa,<br />
un muelle.<br />
Intoxicación de cobres salvajes.<br />
Avanza, avanza.<br />
Droga.<br />
Se apodera de lo que miro.<br />
Va marcando aquí y allá, todo.<br />
Luego huye para unirse a un animal.<br />
Se pierde entre las hojas como un ave.<br />
<strong>6</strong><br />
Memoria que sale a buscar cosas huidizas. Posesiones que pertenecen<br />
menos a su dueño que al aire. Eso que un cofre de madera quiere proteger no<br />
nació para las palabras. Sólo yo me empeño en quitárselo a los ojos.<br />
¿Qué lengua traerá los tesoros sin tocarlos?<br />
Al fondo un rey enfermo me ve partir.<br />
Yo le entrego un estuche con un rubí ansioso.<br />
<strong>7</strong><br />
Voy, abriéndome paso por entre la aspereza, al lugar donde está guardado<br />
mi retrato futuro.<br />
<strong>8</strong><br />
Un fuego remoto me sostiene. De su aura roja tomo mis préstamos.<br />
Pasadizo hacia la incandescencia, no admites plazos.<br />
<strong>9</strong><br />
Orgía vegetal.<br />
Una mujer desnuda se acuesta bajo la lluvia.<br />
Texturas donde una ausencia se mira.<br />
Caverna olorosa, condúceme.<br />
<strong>10</strong><br />
Légamos jamás recuperados.<br />
De repente un roce. El universo de la piel. El hilo extraviado en el viaje.<br />
Estoy bañado por lo que vive, por lo que muere.<br />
Cada día es el primer día, cada noche la primera noche, y yo, yo también<br />
soy el primer habitante.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-rafael-cadenas#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 22:11:33 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA RAMÓN PALOMARES</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-ramon-palomares</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-ramon-palomares</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image393356" alt="ramon-palomares_299x389.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/ramon-palomares_299x389.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>EL SOL</strong></p>
<p>                                  <strong>     A Elisa Lerner</strong></p>
<p>Andaba el sol muy alto como un gallo<br />
brillando, brillando<br />
y caminando sobre nosotros.<br />
Echaba sus plumas a un lado, mordía con sus espuelas al cielo.</p>
<p>Corrí y estuve con él<br />
allá donde están las cabras, donde está la gran casa.<br />
Yo estaba muy alto entre unas telas rojas<br />
con el sol que hablaba conmigo<br />
y nos estuvimos sobre un río<br />
y con el sol tomé agua mientras andábamos<br />
y veíamos campos y montañas y tierras sembradas<br />
y flores<br />
cantando y riéndonos.<br />
Allí andaba el sol<br />
entre aquellas casas, entre aquellos naranjos,<br />
como una enorme gallina azul, como un gran patio de rosas;<br />
caminando, caminando, saludaba a uno y a otro lado;<br />
hasta que me dijo:<br />
Mi amigo que has venido de tan abajo<br />
vamos a beber<br />
y cayó dulce del cielo, cayó leche hasta la boca del sol.</p>
<p><strong>PATAS ARRIBA EN EL TECHO</strong></p>
<p>                                     <strong> A Adriano González León</strong></p>
<p>Yo sé dónde se encuentra<br />
dónde está cantando ahora y comiéndose las hormigas<br />
el pájaro que vuela arriba de las nubes<br />
el que sabe andar por los sueños.<br />
Estaba acostado patas arriba en el techo<br />
murmurando que tenía ganas de matar<br />
y espantando los perros que se le venían del cielo<br />
y escupiendo los tigres<br />
y diciendo:<br />
Yo sí que voy a pegarle a los perros que se me vengan<br />
yo sí que no les tengo nadita de miedo.<br />
Y con las enormes alas azules les daba y les enterraba cuchillos<br />
y me llamaba a mí y me decía:<br />
Ayúdame, ayúdame.<br />
Entonces terminó<br />
y se puso a meterse entre todas las nubes<br />
allá, muy lejos, cerca de una laguna.</p>
<p><strong>JUAN LEÓN</strong></p>
<p>Metete vos en el caldo, Juan León,<br />
Juan León<br />
que no hay nadita qué comer,<br />
que descasea la carne y la yuca y las alverjas,<br />
metete en la olla y hacete humo<br />
aunque sólo tengás huesos y pellejo y dos dientes de abajo<br />
Juan León.</p>
<p>Olleta, cocélo bien,<br />
cocélo que ya le vamos a echar sal,<br />
con la candela sale el humito, por la boca<br />
sale el humito.</p>
<p>       -"Juan León:<br />
       Acordate cuando estabas por el monte<br />
       que cortates hojas de bijao,<br />
       que te metites por los zanjones,<br />
       ay Juan, te picó la mapanar,<br />
       no te pudiste parar más".</p>
<p>Andate por las montañas, humo,<br />
por la cuesta de las canciones, humo,<br />
por el cielo azulito.</p>
<p>Llevame humo,<br />
llevame ruido de la candela,<br />
llevate a Juan León,<br />
nubecita.<br />
       -¿A qué te sabe el caldo?<br />
       Me sabe a muy salado, me sabe a piedras y a palo santo,<br />
       me sabe como a tierra, como a hoja de ocumo,<br />
       a leche de cambur.</p>
<p>Andá ve que el viento se llevó la troja.<br />
Mirá que el sol se está comiendo los zanjones,<br />
que la tierra se está cuarteando.</p>
<p>¿Como que se fueron todos los de esta casa?<br />
¿Como que ya desaparecieron todos los corotos y el olor<br />
de todos?<br />
Dejáme ver, humo.<br />
Dejáme ver, viento.<br />
¿Qué se hizo la casa de Juan León?</p>
<p><strong>ABANDONADO</strong></p>
<p>                                     <strong>  A Vicente Gerbasi<br />
                                          y Augusto Payares.</strong></p>
<p>Ay, que no tengo un patio para asolearme,<br />
que no tengo cuarto,<br />
que no tengo ni una ventana;<br />
yo que tenía tantos patios con limones,<br />
tantos naranjos,<br />
tantos zapotales;<br />
que era rico, que tenía animales en casa,<br />
que me acostaba en el café y me reía y me ponía rojo de reír<br />
y me estaba bajo las matas oliendo el monte,</p>
<p>pero ya se me fue,<br />
ya me quedé solito,<br />
ya el sol me dijo que no.<br />
       -¿Y qué vas a hacer ahora? -me dijeron los gallos-,<br />
ya nosotros nos vamos, ya te dejamos,<br />
aquí no nos vamos a estar.</p>
<p>Voltié de la cama y miré<br />
y me dijo la cama que se iba,<br />
y quedé en el suelo y me dijo el suelo: -Me voy,<br />
y quedé en el aire<br />
y me dijo el aire: -No te sostengo,<br />
y me quedé en los naranjos y los naranjos me dijeron:</p>
<p>       -Nosotros nos vamos.<br />
Yo que tenía tanta luz,<br />
yo que me vestía con lunas<br />
y tenía la fuerza en mi nuca.<br />
Una vez me vi en las montañas como piedra encendida<br />
y tenía coraje y vigor,<br />
ay, que me metí en la niebla, que estoy apagado:<br />
       -¿Qué se me hicieron las casitas,<br />
       qué se me hicieron?</p>
<p>Yo tenía tanto ganado que se veía<br />
como un pueblo<br />
cuando llegaba,<br />
y se veían montes en el polvo<br />
y se entusiasmaban los días, y era que tenía<br />
tantas casas que cada sueño lo vivía en una y no se me acababan.</p>
<p>Hasta que me fueron dejando<br />
y fue esa luna roja, esa piedra negra,<br />
esa rosa que me venía iluminando, iluminando.</p>
<p><strong>MUERTE</strong></p>
<p>Te estás durmiendo<br />
te estás terminando<br />
echá la última rosa por la boca,<br />
que viene tu cabeza por entre el agua,<br />
que viene como entre espumas.</p>
<p>Escuchá la florecita que entraba por tu ventana<br />
oí las palomas rozar tus orejas<br />
aquí se está hundiendo tu casa.<br />
Primero fuiste azahar y tela de matrimonio<br />
y después agua<br />
y después niebla espesa<br />
y después lechada como la que se pone en las tapias.</p>
<p>Ya no ves el amanecer.</p>
<p><strong>BAILE</strong></p>
<p>-Toquemos el valse.<br />
-Aclaremos el instrumento.<br />
No van a decir que olemos a azufre<br />
Ni que tenemos rajada la garganta<br />
Ni que dejamos el corazón<br />
y no tenemos corazón<br />
y no pueden ver que no traemos corazón.</p>
<p>Aquí venimos a tocar:<br />
A las dos de la madrugada tendrán brasas en la frente,<br />
a las dos y media tendrán brasas en los ojos,<br />
a las dos y tres cuartos beberán sangre en vez de aguardiente, sangre,<br />
y a las dos y tres cuartos cantarán<br />
y a las dos y tres cuartos estarán girando,<br />
girando a las dos y tres cuartos con un puñal,<br />
con un puñal y una candela en la frente<br />
y el sonido agitará las aletas de la nariz,<br />
y ya irán a ser las tres,<br />
las tres y el círculo estará muy estrecho,<br />
muy estrecho a las tres, que casi llegan al centro,<br />
y ella es una gallina que corre debajo del ala del gallo,<br />
y ella se despliega y se le sube la falda<br />
y tocamos arrequintando y dándonos gusto en el cambio,<br />
dándonos gusto, dándonos gusto hasta<br />
que él se vuelve un hombre rojo<br />
y se mete en el pecho de los demás<br />
casi a las tres, casi a las tres, antes que de la torre venga la campanada,<br />
vuelto un toro se arrima debajo de ella<br />
hasta que las criznejas se le deshicieron y le queda el pelo regado.</p>
<p>Y entonces pasa el viento caliente, el viento que quema el regado,<br />
el que sube la mano armada,<br />
el que hunde en la espalda muchas veces,<br />
el que acaba, cuando las tres suenan y<br />
se pierde el último rumor</p>
<p>en el charco desaparecemos<br />
en el rojo desaparecemos.<br />
en el caliente rojo desaparecemos<br />
sin que nadie notara, notara<br />
que olíamos a azufre<br />
y que nuestra garganta estaba rajada<br />
que no trajimos corazón, que vinimos sin corazón.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/11/poeta-ramon-palomares#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 21:08:28 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JUAN CALZADILLA</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-juan-calzadilla</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-juan-calzadilla</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image391769" alt="juan-calzadilla_410x296.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/juan-calzadilla_410x296.jpg" align="middle" class="imgcentro" />
<p><strong>Asilo En Otro Cuerpo</strong><br />
Mi cuerpo es el lugar donde momentáneamente<br />
he encontrado asilo. Lo que más temo en este nuevo<br />
estado es que pueda ser víctima de una orden de<br />
desocupación y que entonces no tenga yo<br />
otro cuerpo a donde ir.<br />
A menos que me asignen cupo en un galpón del cielo.</p>
<p><strong>Asuntos De Economía Metafísica</strong><br />
Asuntos de economía metafísica<br />
_¿Qué buscabas en los semblantes<br />
perdidos entre los cuerpos de la multitud?<br />
_A alguien que, porque nunca existió,<br />
no ha desaparecido.<br />
O a alguien que, porque no estaba desaparecido,<br />
Nunca existió<br />
O a nadie.</p>
<p><strong>Burocrático (12)</strong><br />
El camino se recorre a sí mismo.<br />
No eres tú el que lo recorre.<br />
Tú te recorres a ti mismo,<br />
así transites de arriba abajo<br />
dejando atrás linderos, cuerpos, orígenes.<br />
No te hagas ilusiones pensando<br />
que partes por regresas<br />
que abres camino.<br />
El tuyo comienza y concluye en ti mismo.<br />
Y recorrerte es todo lo que haces. </p>
<p><strong>Burocrático</strong><br />
El poeta está prestado a todo,<br />
incluso a sí mismo.<br />
Prestado en comisión de servicio<br />
A cualquier ramo<br />
del Mi(ni)sterio<br />
de la existencia. </p>
<p><strong>Sobre El Derecho A Enloquecer</strong><br />
Decía Pessoa que enloquecer es un derecho natural.<br />
Lo que no me parece natural es que el que enloquezca<br />
por derecho propio no llegue a estar consciente<br />
de su locura que pueda uso de tal derecho para<br />
recobrar la razón.<br />
Por eso, debemos estar siempre listos para enloquecer.<br />
Eso garantiza que la locura no nos coja por sorpresa<br />
ni se convierta en decepción para todos<br />
los que esperaban de ti una cordura<br />
larga y bien remunerada.<br />
Y a tiempo completo. </p>
<p><strong>Paradoja Del Circunloco</strong><br />
Yo estoy bastante satisfecho de que<br />
pueda hablarme a mí mismo<br />
y de que, además, pueda ser oído por alguien<br />
que como yo es de mi entera confianza.<br />
Y que me presta tanta tanta atención<br />
como la que yo a mí mismo me presto.</p>
<p><strong>POLIGLOTA</strong><br />
Reinaldo Pérez, de Valencia,<br />
Trata de estudiar japonés<br />
Dice que ya conoce varias lenguas,<br />
Ahora se esfuerza en comprender<br />
el chino, y dice que es fácil.<br />
Reinaldo Pérez, de Valencia,<br />
quiere ser un políglota.<br />
¡Ya desearía yo, lego en idiomas,<br />
poder entender siquiera<br />
dónde estoy parado¡
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-juan-calzadilla#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 09 Sep 2008 21:47:00 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA ALBERTO JOSÉ PÉREZ</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-alberto-jose-perez</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-alberto-jose-perez</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image391732" alt="alberto-jose-perez_306x353.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/alberto-jose-perez_306x353.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p>Esta ciudad<br />
vuela en mis ojos</p>
<p>festiva</p>
<p>llena de voces<br />
y colores de mar</p>
<p>Héme aquí<br />
montado en su caballo de esmeralda<br />
pensando en aquel tango de Gardel<br />
que habla de un ángel moribundo</p>
<p>Una gota de vida<br />
calza en mis zapatos<br />
y tu abecedario<br />
amor<br />
entra en la casa<br />
y descansa</p>
<p>Estoy vencido</p>
<p>Amarrado<br />
con hilos de oro</p>
<p>Echame al fuego<br />
y no apures el agua</p>
<p>Mi amigo<br />
el escritorAldo Messori Lara<br />
me habló de la noche boca arriba<br />
cuando yo le hablé de tí</p>
<p>Levantó a sus muertos<br />
y escribió una carta<br />
a Willians Messia<br />
quien vive en un pueblo llamado Exxeter<br />
en la lejana Inglaterra</p>
<p>Decía enb la carta<br />
mi buen amigo<br />
que he vuelto<br />
a ponerme la cabeza<br />
como la debe tener un poeta<br />
que dejó un pie<br />
en los años sesenta</p>
<p>Que el hombre inventó destino<br />
en el espacio<br />
de una ciudad que vibra<br />
en la palabra emocionada<br />
de sus poetas</p>
<p>Casa de cielo<br />
casa del hombre resurrecto</p>
<p>Quiero decir<br />
que desperté<br />
en mi propio funeral<br />
revelado<br />
en la bora<br />
de los ríos barrosos<br />
de mi tierra</p>
<p>Intimo<br />
en tu olor de amor<br />
oyendo tu desnudez</p>
<p>Maracaibo, junio de 1.995</p>
<p>envío</p>
<p>Es el tiempo<br />
que me nombra<br />
y me viste de aromas vegetales<br />
a la orilla de los ríos<br />
como un Dios perdido<br />
en la memoria del mundo.<br />
<strong><br />
(TOMADO DEL LIBRO OLOR DE AMOR, EDICIONES ICAM BARINAS 1995).</strong>
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-alberto-jose-perez#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 09 Sep 2008 20:57:35 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA DARWIN ARAUJO</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-darwin-araujo</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-darwin-araujo</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image391714" alt="darwin-araujo.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/darwin-araujo.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>NOCHE FRUGAL</strong></p>
<p>Acobijado en vapores etílicos<br />
amenezco de muerte<br />
frente al lago.<br />
Nace fuera de mi<br />
un sol colorado<br />
como gallo de pelea<br />
que me derrumba en tierra,<br />
borracho de olvido.</p>
<p><strong>EL LAGO</strong></p>
<p>En la oaración del lago<br />
se integrará la ruta<br />
-tierra para el asombro-<br />
de aves migratorias.<br />
Será la señal<br />
que indique el fin<br />
de la mudanza.<br />
Aguas del Coquivacoa<br />
apolilladas de mentiras.<br />
Los enigmas de la noche<br />
le dan escalofrios<br />
en los insomnes marullos.<br />
Protagonista del sueño,<br />
un pueblo se muere<br />
frente a las pupilas marchitas<br />
en el llanto amargo de los peces<br />
escapados del sueño.</p>
<p><strong>SIN RESPUESTA</strong></p>
<p>La soledad<br />
es un alma sin puerto<br />
una voz sin respuesta<br />
un silencio que agoniza.</p>
<p><strong>DIGO</strong></p>
<p>El poema<br />
es el misterio<br />
de la palabra<br />
hecha luz.</p>
<p><strong>DE NUBES</strong></p>
<p>Tengo<br />
la palabra<br />
que bulle<br />
de nubes<br />
en el cerebro<br />
azul<br />
de no estarme<br />
quieto.</p>
<p><strong>A COCA</strong></p>
<p>Ella con sus ojos ámbar<br />
me mira con tristeza<br />
los años la han cabalgado<br />
en sus ladridos<br />
de tiempo enguayabado<br />
quieta en el rincón<br />
deja que su sombra<br />
se alargue<br />
hasta mis pies<br />
nos ha tomado la tarde de la mano<br />
su brisa nos adormese<br />
bajo el cobijo del porche<br />
el jardín huele a presente<br />
y ella y yo estamos allí<br />
para el disfrute<br />
de este tiempo complementario.</p>
<p><strong>16</strong></p>
<p>Con las tripas<br />
crujiéndome<br />
de hambre<br />
me preparo<br />
para escribir<br />
el hermoso poema del día<br />
de hoy<br />
halagando la vida<br />
en rosas que caen de mi piel<br />
trepidante y naciente<br />
en la risa<br />
o el llanto<br />
de la sombra que recuesto<br />
en la esquina<br />
para que no siga penando<br />
tras de mi.
</p>
<p><strong>(TOMADO DEL LIBRO MARGINALIA 2004 CASA DE LA POESÍA ZULIA).</strong>
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/09/poeta-darwin-araujo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 09 Sep 2008 20:15:41 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JULITO JIMÉNEZ</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-julito-jimenez</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-julito-jimenez</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image390972" alt="julito-jimenez_492x369.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/julito-jimenez_492x369.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Naive</strong></p>
<p>Belleza blanca<br />
Silencio pleno<br />
Todos los viajeros<br />
son sólo uno<br />
en un amor cercano</p>
<p><strong>Acicalarse en la oscuridad</strong></p>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Conozco mujeres<br />
Que gastan millones<br />
En cosas fatales<br />
Y no sienten<br />
La cosa divina</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Nota de trompeta atraviesa la noche<br />
en bemoles de pájaros suerte de olivos<br />
aura de sonrisas<br />
la pausa</p>
<p><strong>III</strong></p>
<p>Admiración de la primera vez<br />
Que vi un caballo<br />
Calle de la eternidad<br />
Calle de un silencio de manzanas</p>
<p><strong>IV</strong></p>
<p>Amor deslizándose en vertientes<br />
De horóscopos<br />
¿Dónde estará la muñeca-reina<br />
de sin-edad vestida?</p>
<p><strong>V</strong></p>
<p>elegidos viajan<br />
comprando cementerios<br />
la idea de una isla<br />
resta siempre un barco<br />
llueven zamuros</p>
<p><strong>VI</strong></p>
<p>De acumular miradas<br />
los espejos de noche arden<br />
refrán vuelto código<br />
para olvidarte es necesario borrar<br />
tu sombra</p>
<p><strong>VII</strong></p>
<p>Ojos desnudos veo<br />
regocíjome en la pena<br />
En el aire se abandonan golondrinas</p>
<p><strong>VIII</strong></p>
<p>Dos niñas se comen una manzana<br />
el zumo se desborda en sus labios</p>
<p>Dos mujeres se bañan juntas<br />
y siguen siéndolo</p>
<p><strong>A tiempo aún</strong></p>
<p>Yo era como una ánfora antigua fragmentada<br />
aculta en una biblioteca<br />
hice girar la llave<br />
habiendo roto vidrios<br />
Luego alguien creyéndome dormido<br />
se dijo en mi presencia<br />
manzanero caído al borde de un torrente<br />
Me hizo caminar<br />
cambiar de acera para<br />
no ver más un matero con florecitas<br />
estrellado sobre un balcón</p>
<p><strong>(TOMADO DEL LIBRO CONTRAVENENO DE LA AUSENCIA, 2000).</strong>
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-julito-jimenez#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 20:28:36 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA GONZALO FRAGUI</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-gonzalo-fragui</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-gonzalo-fragui</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image390950" alt="gonzalo-fragui_470x353.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/gonzalo-fragui_470x353.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Salutación</strong><br />
Donde hay piernas<br />
hay esperanza</p>
<p><strong>Declaración</strong><br />
Amo a las cheerleaders<br />
con el amor apasionado de los camellos</p>
<p><strong>Las mujeres y el amor</strong></p>
<p><strong>a Max Resto</strong></p>
<p>El amor<br />
es una carrera indetenible<br />
entre dos<br />
(o más)<br />
El primero en llegar<br />
pierde.</p>
<p><strong>Las mujeres y la guerra</strong><br />
Lo máximo que se puede pedir<br />
a una mujer hermosa<br />
es una mirada<br />
Lo demás se toma por asalto.</p>
<p><strong>Las mujeres y la filosofía</strong><br />
Siempre es igual<br />
Uno propone un amor platónico<br />
y ellas responden con un odio aristotélico.</p>
<p><strong>Librería Kuai-Mare</strong></p>
<p><strong>a Hermes Vargas</strong></p>
<p>(2:00 pm)<br />
Poeta:<br />
estamos en el bar de enfrente<br />
(4:00 pm)<br />
Poeta:<br />
estamos en el bar de calle 23<br />
(6:00 pm)<br />
Poeta:<br />
ya no sabemos dónde estamos.</p>
<p><strong>Viaje a Penélope</strong></p>
<p>"Cuando emprendas el viaje<br />
ruega que sea largo el camino"<br />
<strong>Cavafy</strong></p>
<p>En territorio extranjero<br />
Saca a relucir tus mejores armas<br />
Actúa como si no tuvieras miedos<br />
Puedes empezar por los dibujos egipcios de los ojos<br />
o por el tejido extraviado de su pelo<br />
Detente a contemplar las altas catedrales<br />
de sus pechos<br />
Recréate con los olores<br />
el olor a naranjas de las manos<br />
el pino de su cuerpo<br />
el jengibre de su boca<br />
el incienso de sus hendiduras<br />
Que no haya prisa en llegar<br />
Recorre palmo a palmo<br />
las largas avenidas de sus piernas<br />
No te detengas a pesar de algunas luces rojas<br />
No temas a cíclopes, bacantes y cerberos<br />
Si escuchas cantos<br />
canta tú también<br />
con la voz de Orfeo<br />
No huyas de las tormentas<br />
ni esperes vientos favorables<br />
Recuerda que eres Ulises el sufridor<br />
Al pasar por el mercado fenicio de los pies<br />
compra todo tipo de mercaderías<br />
no olvides enigmas, secretos y silencios<br />
Al llegar<br />
prueba los líquidos los frutos recién cortados<br />
No importa si Argos ya no ladra<br />
y apenas te conoce<br />
Explóralo todo<br />
como por primera vez<br />
Que no se sienta que se trata<br />
de un viaje de regreso.</p>
<p><strong>El hombre es una pasión inútil</strong></p>
<p><strong>a los poetas que me acompañan</strong></p>
<p>Si se anda por ahí con tres heridas<br />
Si una muchacha desnuda nada en el mar<br />
y un hombre con barba camina sobre las aguas<br />
Si la soledad es un juego de niños<br />
Si el despecho es una tradición náhuatl<br />
Si sólo venimos a soñar<br />
Si el anochecer nos pone tristes<br />
Si los fantasmas cobran el peaje en la autopista<br />
Si el corazón es una pistola caliente<br />
Si el amor es una forma de decir No<br />
Si los mendigos son más felices que los millonarios<br />
Si más vale morir por la mujer amada<br />
que vivir con ella<br />
Si unas piernas que caminan<br />
son culpables de que el ojo se desvíe<br />
Si la soledad es un erizo<br />
queriendo saltar al mar como el corazón de Keats<br />
Si la muerte es sólo un salto al vacío<br />
Si sobreviviremos aunque nos cueste la vida<br />
Si un hombre cambia una casa por un libro<br />
Si el viento abandona las faldas de las muchachas<br />
Si las mujeres de vuelven inéditas<br />
con sólo parpadear<br />
Si algo anda mal<br />
Si todo anda mal<br />
Si Dios está más confundido que nosotros<br />
Si los relojes mienten<br />
Si la vida es la distancia más corta<br />
entre nacer y morir<br />
Si podríamos entrar al libro Guinnes<br />
por aquello de los abandonos<br />
Si la felicidad es sólo una palabra de los diccionarios<br />
Si después de todo es de noche para siempre<br />
Si algo cruje detrás de las palabras<br />
Si el azúcar pierde el sentido para las hormigas<br />
Si el poeta es sólo una nómina de huesos<br />
Si las cheerleaders no saben nada de camellos<br />
Si la química es sólo una materia de la secundaria<br />
Si camino de Guanajuato la vida no vale nada<br />
Si el sismógrafo salta en pedazos<br />
con la risa de las colegialas<br />
Si el poeta es un fingidor<br />
capaz de fingir su verdadero dolor<br />
Si el poder es plural como los demonios<br />
Si efectivamente somos nosotros los efímeros<br />
Si hay un viernesanto más dulce que los besos<br />
Si después de todo seguimos aquí<br />
sin saber que seguimos aquí<br />
Se impone entonces un ruego<br />
una oración<br />
un verso de Luis Rogelio Nogueras:<br />
¡Baja al mástil, gaviota!
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-gonzalo-fragui#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 19:54:15 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA XIOMARA RIVAS PÉREZ</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-xiomara-rivas-perez</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-xiomara-rivas-perez</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image390919" alt="xiomara-rivas_447x596.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/xiomara-rivas_447x596.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p>Un demonio con botas<br />
se metió en mi cama<br />
lo exorcisé y me puse a jugar<br />
Me contó sus cuitas<br />
su amarga ironía<br />
de ángel bello y bueno<br />
caído en el mal</p>
<p>El ángel voló<br />
desde el cerro<br />
se envolvío en los colores<br />
del Arco Iris<br />
y se convirtió en flor</p>
<p>Encogimientos osados<br />
dilataciones exquisitas<br />
albricias<br />
Uno dos<br />
mentaliza<br />
deslizate en el hilo<br />
piedrecitas verdes<br />
canta corazón<br />
¡viva la alquimia¡</p>
<p>Vestal<br />
Sacrificio<br />
Goce estrepitoso<br />
Sonido muscular<br />
detrás del seno<br />
Es hermoso<br />
vivir a orillas del precipicio<br />
Deslinde.</p>
<p>Un día de estos<br />
vi al sol<br />
paseándo en góndola<br />
por las aguas del cielo<br />
Con su melena dorada<br />
tendida en el espacio<br />
Nos miraba atónito</p>
<p>Mala mujer mujer mala<br />
mala poeta poeta mala<br />
Cae pesadamente la historicidad<br />
Realmente<br />
siempre me he creído<br />
personaje de un cómic extrapolado</p>
<p>Como mantarraya silenciosa<br />
cae el manto<br />
lo arrastran<br />
me elevo<br />
respiro profundo.</p>
<p>(TOMADO DEL LIBRO AVE IRREVERENTE 1994).
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-xiomara-rivas-perez#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 19:25:47 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JACQUELINE GOLDBERG</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-jacqueline-goldberg</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-jacqueline-goldberg</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image390899" alt="jacqueline-goldberg_484x645.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/jacqueline-goldberg_484x645.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>EL CORAZÓN DEL PACIENTE</strong><br />
el corazón del paciente<br />
bombea con parsimonia<br />
el nuestro sucumbe a las arritmias<br />
del solazo estival<br />
el tránsito del viernes<br />
las palabras cometidas </p>
<p><strong>EL MORIBUNDO NOS CONVOCA</strong><br />
el moribundo nos convoca<br />
para recapitular su vida<br />
forzado como está<br />
a respirarse a sí mismo hasta el fin<br />
su confesión es de segunda mano<br />
carece de voluntad<br />
para ocultar ciertas lealtades<br />
en la vastedad del adiós<br />
la verdad es siempre un escándalo </p>
<p><strong>LUBA</strong><br />
<strong>I</strong><br />
tomo su herencia<br />
de edades en quiebra<br />
los oficios tristes del abandono<br />
sus muertos<br />
<strong>II</strong><br />
más ebria y más sola<br />
sufriendo viajes incompletos<br />
distancias que no resisten otra calle<br />
su puño agotado<br />
su país ardiendo<br />
<strong>III</strong><br />
diálogo de pasillos diurnos<br />
raíz<br />
memoria que soy<br />
<strong>IV</strong><br />
casi deja su tiempo<br />
en esa casa que nombra en voz baja<br />
mordida por un quejido de gases<br />
una madrugada difícil<br />
<strong>V</strong><br />
esa frontera larga y desnuda<br />
que la atravesó<br />
su recuerdo<br />
su patria de trasnocho<br />
<strong>VI</strong><br />
no habla de las primeras ventanas<br />
que desnudó su fatiga<br />
para ella todo es escombro<br />
tiempo de elegidos<br />
<strong>VII</strong><br />
cambia de sombra<br />
para obligarme a padecer<br />
una herencia a la que sólo se pertenece a ratos<br />
con el cuerpo a cuestas<br />
intentando siempre un segundo desvelo<br />
una estancia en otro lado<br />
<strong>VIII</strong><br />
una aldea cambiada de frontera<br />
muchachas escondiendo el deseo<br />
en sus faldas largas<br />
un poco de sombra<br />
un poco de miedo<br />
y Luba atrapándose en un retrato<br />
bella<br />
sola para siempre<br />
<strong>IX</strong><br />
vino de muy lejos<br />
sus ojos arrastraban<br />
una fuga de pieles y derrotas<br />
<strong>X</strong><br />
busca el tiempo<br />
en que perteneció a la tierra<br />
se deja llevar de un labio a otro<br />
sorprendida ante su eternidad<br />
<strong>XI</strong><br />
golpea<br />
se mira y llora<br />
duelen las heridas húmedas<br />
el espacio en que se respira<br />
<strong>XII</strong><br />
alza el viejo candelabro<br />
repitiendo las plegarias<br />
de nuestras fiestas más temidas<br />
hunde en su frente el amargo pudor<br />
de haber sido una extraña<br />
sitio de gloria<br />
muro<br />
ceniza<br />
<strong>XIII</strong><br />
comprendería ese desvelo<br />
que le inventaron al otro lado del mundo<br />
esas casas de regreso<br />
esperando por quienes no admiten otra muerte<br />
<strong>XIV</strong><br />
detenida en las puertas más temibles<br />
esperaba una carta<br />
un desafío<br />
su eternidad<br />
<strong>XV</strong><br />
esta noche no intentaremos recordar<br />
se abrirán sombras<br />
bocas de duendes<br />
caerá el alboroto en la mordedura de sus pájaros<br />
estaremos felices<br />
arrepentidos<br />
<strong>XVI</strong><br />
duelen estas ganas de luto<br />
de amanecer recogiendo plumas<br />
en patios ajenos<br />
ganas de ser ella<br />
<strong>XVII</strong><br />
ni acercarme<br />
ni consumar en mi lengua<br />
los pecados de su historia<br />
me hago a fuerza de extenderme<br />
por donde nadie pasa ya<br />
me vigila un párpado<br />
un monte<br />
una mujer de sal<br />
<strong>XVIII</strong><br />
me asusta la sangre de gallo<br />
espantando espíritus<br />
la condena indecible de su memoria<br />
la pertenencia<br />
<strong>XIX</strong><br />
soy oficiante de sus incendios<br />
sábado merodeador<br />
que no se asusta ni grita<br />
viajo en sombra<br />
recorro los techos de sus pesadillas<br />
mi palabra no logra detenerse<br />
ando de cicatriz en cicatriz<br />
buscando algo que nos duela<br />
<strong>XX</strong><br />
sus retratos persiguen en mi carne<br />
un poco de esa edad discreta<br />
en que solíamos parecernos todas<br />
bellas<br />
con la única mancha que deja el deseo<br />
acostumbradas a sostener cualquier guerra<br />
en lo más terrible<br />
lo más amado<br />
<strong>XXI</strong><br />
suenan lejos los pasos del padre<br />
que la vio vuelta océano<br />
mintiendo para no asistir<br />
a su fatal ebriedad<br />
<strong>XXII</strong><br />
me acerco a su lengua dolorosa<br />
amaso un discurso de puertos extranjeros<br />
casas abandonadas al borde de lo presentido<br />
<strong>XXIII</strong><br />
hay un sitio atado a su carne<br />
sitio de temblores<br />
y mujeres felices<br />
donde nada recuerdan<br />
<strong>XXIV</strong><br />
Luba asiste a cuanto soy<br />
detiene sus raíces<br />
sufre de nuevo
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/08/poeta-jacqueline-goldberg#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 19:00:38 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA JOSÉ FRANCISCO ORTÍZ</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/07/poeta-jose-francisco-ortiz</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/07/poeta-jose-francisco-ortiz</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image390368" alt="jose-francisco-ortiz_490x653.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/jose-francisco-ortiz_490x653.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Mi Padre </strong><br />
Con retraída soledumbre<br />
al sesgo de la vigilia<br />
ajeno al tardo día<br />
mi padre tararea una canción.<br />
Lleva nombres y cosas<br />
sus gestos vienen como niebla<br />
y giran hacia el olvido.<br />
Larga voz de una sonata<br />
monosílabos de vastedad<br />
que sólo él conoce. Sigo su huella<br />
por calles, bosques y montañas<br />
lo cobijan el aire de los cedros<br />
el café lento de su lengua<br />
pero en el sigilo de los pasos<br />
va cubriendo el mapa de su vida.</p>
<p><strong>Amanecer </strong><br />
Con hebras de álamos<br />
urde fastos la mañana.<br />
Gira el sol<br />
atarraya mi corazón<br />
y vibra en la memoria<br />
imbatible de la vida.<br />
raíces para que el sueño teja<br />
el pueblo que habitamos.</p>
<p><strong>Exilio </strong><br />
Con trazos ilegibles,<br />
mis paisanos describen<br />
el lado incierto de las cosas<br />
en hojas de caote<br />
agregan sus visiones<br />
la escarcha<br />
de sus huesos entibiados<br />
lumbre de fogatas y de alcoholes.<br />
Su acompasado respirar<br />
tiene espacio de cigarras<br />
fervor naciente<br />
de libélulas, carbones<br />
en el incendio de la noche.<br />
Rompen aldabas<br />
exilio de pertenecer a lo humano.</p>
<p><strong>Pessoa</strong><br />
Pessoa mira su rostro – ¿Cuál de tantos?–<br />
y son bifurcaciones. Cuando quiere reconocer<br />
la simplicidad de sus actos<br />
la vida que sólo él cree conocer<br />
conversa con Heráclito, su hermano<br />
y no es un diálogo marchito. Se dicen cosas<br />
que apenas escuchamos en cada golpe de agua<br />
en las faena del aire<br />
juntos en el río que nunca han abandonado.<br />
Ambos concilian sus gemelas apariencias<br />
(no sé cuál Pessoa mira en este instante el lago<br />
ese mar que es el morir, la fontana de Ismael<br />
el poeta de la Legión Extranjera, con honores<br />
y medallas y una pierna de recuerdo en el desierto<br />
como Rimbaud en los trópicos<br />
salpicado por la amorosa fiebre del oro)</p>
<p>Sé que ahora vagas solo por las calles de Lisboa<br />
(Maracaibo es el puerto<br />
donde el sol echa sus amarras<br />
y sus altos muros acallan nuestras voces<br />
a veces – mi memoria es indiscreta – creo retenerla<br />
y trato de grabarla en los pliegues sinuosos<br />
de la ruta que nos lleva a otra ciudad.)<br />
En vano la muestran las cartas geográficas<br />
(cómo podrían los mapas<br />
guardar un solo verso de Pessoa)</p>
<p><strong>Adícora</strong><br />
En playas de imposible maderamen<br />
de arena trasegada,<br />
vertida en algas, ojos y temblores<br />
arrastrada por el mar<br />
al fragor de hilos tardos.<br />
Por aquí pasaron los muertos<br />
de diciembre, los anegados de la Guaira<br />
los peces desflecados de la costa,<br />
el oro del crepúsculo<br />
las brumas de un lejano cementerio.<br />
La noche, ráfagas de la noche<br />
siempre batiendo el viento sin cesar<br />
caídas alas como un bastión<br />
sobre las olas, olas compactas,<br />
boquerones de espacios marinos<br />
nudos de un turbión de escamas<br />
contra los arrecifes lunares.<br />
La noche despeja la errancia<br />
sus miríadas de sombras.<br />
En Adícora vi las naves de Ulises.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/07/poeta-jose-francisco-ortiz#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 23:41:47 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA PEDRO PÉREZ ALDANA</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-pedro-perez-aldana</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-pedro-perez-aldana</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image388830" alt="pedro-perez-aldana.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/pedro-perez-aldana.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Átame de tú vientre<br />
Tatúame debajo de tú piel<br />
Escóndeme entre tus muslos<br />
Atúrdeme de jadeos<br />
Deslúmbrame con tus labios<br />
Resucítame entre las sábanas<br />
y llévame a tu cielo<br />
                      de la cola de una estrella</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Me desdoblo<br />
Me desgasto<br />
Me desplomo<br />
Me desprendo<br />
Me deslindo<br />
Me destapo<br />
Me destierro<br />
Me deshago<br />
Me deslumbro<br />
Me desgarro<br />
Me desnudo<br />
y desciendo<br />
             a la gloria</p>
<p><strong>III</strong></p>
<p>Señora si usted<br />
es sol<br />
Soy ocaso</p>
<p>Si es estrella<br />
Soy Constelación </p>
<p>Señora si tan sólo<br />
pudiera decir señor mío<br />
Me arrastraría<br />
a su pies<br />
y así trepar<br />
suavemente<br />
           su vientre</p>
<p><strong>IV</strong></p>
<p>Es con usted<br />
nuevamente señora<br />
Cuando camina<br />
Detengo la mirada<br />
en su andar<br />
Cuando ríe<br />
Me eternizo<br />
en sus labios de hiena<br />
Cuando habla<br />
Me convierto en eco<br />
                    y a la vez<br />
                                en su verbo<br />
                                            sensual<br />
                                                     insinuante </p>
<p><strong>V</strong></p>
<p>El zig zag<br />
vacilante<br />
de su cuerpo</p>
<p>Me impulsa<br />
a mirarla<br />
a través<br />
         del ojo<br />
                  de la puerta</p>
<p><strong>VI</strong></p>
<p>Celebro<br />
la desdicha<br />
las solapas<br />
de los condenados</p>
<p>Celebro<br />
el derrumbe</p>
<p>La súbita<br />
caída<br />
al centro<br />
de su<br />
          UNIVERSO</p>
<p><strong>VII</strong></p>
<p>Creo en mi perro<br />
como en mi madre<br />
ambos me aman<br />
uno es mi mejor amigo<br />
la otra es mi mejor madre<br />
Menean la cola<br />
o el rabo al verme<br />
y de paso me dicen<br />
que no salga<br />
con perras<br />
Que son mala compañía<br />
Que al menor descuido<br />
me destrozan<br />
Entre los tres<br />
hay una extraña dialéctica<br />
perruna<br />
que resolvemos<br />
entre<br />
huesos<br />
       y  la exquisitez<br />
                          de contradictorios ladridos
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-pedro-perez-aldana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 05 Sep 2008 19:50:22 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA CAMILO BALZA DONATTI</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-camilo-balza-donatti</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-camilo-balza-donatti</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image388819" alt="camilo-balza_490x653.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/camilo-balza_490x653.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>Arquero de la noche</strong><br />
Arquero de la noche<br />
mi corazón ya cansado de abismos<br />
bate portafolios al viento.<br />
Antes era de tierra ocre mi silencio<br />
y en ella siempre estuve<br />
entre olvido y olvido;<br />
por la hojarasca de los mitos,<br />
por el corazón de lluvia de la noche,<br />
por el barrio más triste de mi soledad<br />
poblado de mendigos.<br />
Antes no tuvo árboles<br />
la cima donde los dioses crearon mi destierro;<br />
estuve solo,<br />
amarrado a las cruces del viento;<br />
un reloj enlutado<br />
dormía su siesta de marfil sobre mis ojos<br />
en espera de mi cadáver luminoso,<br />
pero no llegó nunca<br />
porque el amor sí sabe del tiempo.<br />
Y soy la raza,<br />
no el timorato de la flexible obediencia.</p>
<p><strong>La luz profunda</strong><br />
La luz profunda cuelga sus ramajes<br />
en la ventana más antigua;<br />
el farol cuece el trigo que la ciudad<br />
ha sembrado en sus esquinas,<br />
entre agua pura,<br />
el cabello del viento,<br />
el sereno de la noche invernal.<br />
La luz profunda viene<br />
desde los ojos del jaguar<br />
que pueblan la noche con sus mariposas de alba<br />
y ríos memoriosos con estuarios de piedras lejanas.<br />
La soledad, entonces,<br />
árbol que migra hacía mi pecho,<br />
aposenta sus brechas de verde luminoso en mis ojos<br />
cansados de dormir en la tiniebla<br />
y de buscar paisajes costa abajo<br />
donde los mitos son apacible desnudez.<br />
Mis antepasados encienden lámparas<br />
que no habían muerto nunca;<br />
ellos están bien,<br />
gozosos de ver mi pulso girar en la memoria,<br />
de tener la superficie<br />
para ir despacio, amar con el silencio<br />
y contar estrellas después.<br />
La luz profunda es de moneda oculta,<br />
de sembradío de almas,<br />
de leyendas en los textos sagrados,<br />
de dolor encallado en los muros<br />
de los cementerios que viven.<br />
Arquero de la noche • Camilo Balza Donatti • 11</p>
<p><strong>Vigilias</strong><br />
Cuando salgo<br />
el perro del vecino<br />
cuida mi soledad.<br />
Hoy fui a Mapire a ver la primavera,<br />
tenía cintas de luto en la memoria;<br />
mañana volveré a ver las golondrinas<br />
comer en los graneros de mi voz;<br />
hoy no estaban, habían ido hacia la tarde anterior<br />
en busca de una nube extraviada en mis ojos.<br />
La casa estaba igual,<br />
un poco de la desidia del viento<br />
en las ventanas;<br />
ningún otro camino para volver<br />
sino el de las vigilias<br />
por donde es el regreso.</p>
<p><strong>La casa</strong><br />
Por la casa ronda una medianería sin término.<br />
Muchos dueños ensayan sus visiones desde los marcos<br />
que bordan la pared, con rostros iracundos<br />
y sonrisas de antiguas primaveras.<br />
La puerta mayor tiene aldaba de bronce<br />
y abre de vez en cuando para ver seres<br />
que van despacio entre cortinas multicolores.<br />
Las puertas y ventanas tienen un aire de antigüedad<br />
contagiosa, y nuestros pasos van y vienen como caminantes<br />
de cotidianidad repetida, y nuestros ojos cerca de los cristales<br />
se alejan hacia las colinas del fondo, que son de niebla,<br />
humo, alcándaras que han perdido la razón del espacio.<br />
A cada quien le corresponde su silencio.<br />
Afuera la calle es una línea por donde se marcharon las<br />
piedras de la voz, el azul que repartía en el viento<br />
los presagios de algún acontecer; el traje<br />
del invierno pasado sin una estrella en el ojal,<br />
abandonado ahora en el estuche de alguna mariposa.<br />
Por la casa circula un extravío de miradas correctas<br />
que repiten la insensatez del tiempo.<br />
Piedras detienen su conformidad en la penumbra<br />
donde los perros puedan soñar también con las visiones.<br />
Amemos estos círculos, la Dulcamara y el Ebonio florecen todavía<br />
cerca del muro que no permite una evasión no compartida.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/05/poeta-camilo-balza-donatti#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 05 Sep 2008 18:54:12 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA EUGENIO MONTEJO</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-eugenio-montejo</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-eugenio-montejo</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image387730" alt="dsc01112_490x367.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/dsc01112_490x367.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong> Amantes</strong><br />
Se amaban. No estaban solos en la tierra;<br />
tenían la noche, sus vísperas azules,<br />
sus celajes.<br />
Vivían uno en el otro, se palpaban<br />
como dos pétalos no abiertos en el fondo<br />
de alguna flor del aire.<br />
Se amaban. No estaban solos a la orilla<br />
de su primera noche.<br />
Y era la tierra la que se amaba en ellos,<br />
el oro nocturno de sus vueltas,<br />
la galaxia.<br />
Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.<br />
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían<br />
como hileras de luces en un largo aeropuerto<br />
donde algo iba a llegar desde muy lejos,<br />
no demasiado tarde.</p>
<p><strong>Canción</strong><br />
Cada cuerpo con su deseo<br />
y el mar al frente.<br />
Cada lecho con su naufragio<br />
y los barcos al horizonte.<br />
Estoy cantando la vieja canción<br />
que no tiene palabras.<br />
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,<br />
cada espejo temblando en la sombra<br />
y las nubes errantes.<br />
Estoy tocando la antigua guitarra<br />
con que los amantes se duermen.<br />
Cada ventana en sus helechos,<br />
cada cuerpo desnudo en su noche<br />
y el mar al fondo, inalcanzable.</p>
<p><strong>Escritura</strong><br />
Alguna vez escribiré con piedras,<br />
midiendo cada una de mis frases<br />
por su peso, volumen, movimiento.<br />
Estoy cansado de palabras.<br />
No más lápiz: andamios, teodolitos,<br />
la desnudez solar del sentimiento<br />
tatuando en lo profundo de las rocas<br />
su música secreta.<br />
Dibujaré con líneas de guijarros<br />
mi nombre, la historia de mi casa<br />
y la memoria de aquel río<br />
que va pasando siempre y se demora<br />
entre mis venas como sabio arquitecto.<br />
Con piedra viva escribiré mi canto<br />
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,<br />
frente a la soledad del horizonte,<br />
como un mapa que se abra ante los ojos<br />
de los viajeros que no regresan nunca. </p>
<p><strong>La Poesía</strong><br />
La poesía cruza la tierra sola,<br />
apoya su voz en el dolor del mundo<br />
y nada pide<br />
-ni siquiera palabras.<br />
LLega de lejos y sin hora, nunca avisa;<br />
tiene la llave de la puerta.<br />
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.<br />
Después abre su mano y nos entrega<br />
una flor o un guijarro, algo secreto,<br />
pero tan intenso que el corazón palpita<br />
demasiado veloz. Y despertamos.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-eugenio-montejo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 23:47:05 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA MARÍA CALCAÑO</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-calcano</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-calcano</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image387472" alt="maria-calcano_350x406.jpg" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/maria-calcano_350x406.jpg" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>CARNE</strong></p>
<p>Carne.</p>
<p>Difunde el aliento<br />
De tu pecado más hermoso:<br />
Tú eres como un como un jardín.</p>
<p>Vacíate<br />
En el que quiebra<br />
El tapiz de oro de tus vellos.<br />
Dócil<br />
Como las criaturas que esperan a Dios.</p>
<p>Prende<br />
Como rosas desnudas<br />
Las cien cabelleras desordenadas.</p>
<p>Carne…!Carne mía!,<br />
Intensamente llama,<br />
Intranquila, poseedora:<br />
¡abre!<br />
Tú eres como un jardín…</p>
<p><strong>EL GOLPE SORDO</strong></p>
<p>Será mi muerte<br />
Una muerte sin lástima<br />
Y sin esperanza….</p>
<p>¡A flor de pulso<br />
Quiero tenerla encima,<br />
Quiero verla llegar!</p>
<p>¡La iré tentando…<br />
Con los ojos<br />
Comidos hasta dentro<br />
Por el momento negro.</p>
<p>Sin dolor. Sin miseria.<br />
Sin aceites benditos.<br />
¡Sin la ayuda de nadie!</p>
<p>¡Metida de frente<br />
En mí!</p>
<p>Después…<br />
Caeré pesadamente.<br />
Y echada en la sombra,<br />
Sobre su puño de polvo<br />
Se reirá la Muerte<br />
De mi pobre guiñapo,<br />
La zeta miserable<br />
De una mujer hermosa.</p>
<p>¡Mientras la tierra encinta<br />
De esta siembra deforme<br />
Le apaga la boca abierta<br />
Con un golpe de tierra!</p>
<p><strong>CANCIÓN 35</strong></p>
<p>De lejos vine<br />
Para verme con él.<br />
Y ha pasado por mi lado<br />
Sin notarme….<br />
El sol se echaba sobre el mundo<br />
Y nos alumbraba.<br />
Con toda aquella luz,<br />
¿Cómo no vio mi alegría?</p>
<p>Yo había venido con el viento.<br />
Corriendo,<br />
Sofocada,<br />
La blusa abierta…<br />
Fue cuando su mirada<br />
Pasó sobre mi pecho.</p>
<p>¿Tantos siglos llevan encima<br />
Las cosas conocidas?</p>
<p>De lejos vine<br />
Para vernos.<br />
Y él me miró<br />
Sin verme.</p>
<p>¿Para quién entonces<br />
He podido conservarme virgen?</p>
<p><strong>CANCIÓN DE LOS RITMOS ETERNOS</strong></p>
<p>Mirarte la cara<br />
Es como cuando tengo paseo al campo.</p>
<p>Dime. ¿qué tienes tú que así me das de sed?</p>
<p>Sed de sueño, y de vida,<br />
Y hasta de muerte…</p>
<p>¡Cómo yo te quiero!,<br />
Con mi voz de espanto<br />
Quebrada en tus vigilias.</p>
<p>Siempre nuevo y el mismo.<br />
Como este dolor mío<br />
De ancha pubertad,<br />
Como las hojas, como los nidos,<br />
Como el mar.</p>
<p>¡Ah! , mirarte la cara<br />
Es agrupar al mundo<br />
Y volcarlo en mi vida.</p>
<p>Yo no soy más<br />
Que esta grieta de sed que tú me abres.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-calcano#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 18:41:01 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA MARÍA ALEJANDRA OCANDO</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-alejandra-ocando</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-alejandra-ocando</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image387586" alt="maria-alejandra-ocando_392x522.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/maria-alejandra-ocando_392x522.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>MI INTRANQUILA SOLEDAD</strong> </p>
<p>Veo tus dedos húmedos<br />
Deslizándose sobre mi mutilada piel<br />
Y poco a poco se desbordan<br />
Las aguas insaciables de mis poros,<br />
Como un hechizo de hadas<br />
Intoxicas mis movimientos<br />
Que sólo siguen el sonido de tu aliento.</p>
<p>Siento tus ojos puestos en mi corazón<br />
Y tiemblo…al paso de tu mirada<br />
Y me estremece la sola idea de tenerte<br />
Respirando entre mis senos.</p>
<p>De repente como volcán estalla<br />
El furor de mis manos<br />
Y busca la pasión escondida de tu ser,<br />
Como loca,<br />
Busco romper el regalo que me espera<br />
Sabiendo fiel que encontraré,<br />
A cada paso<br />
El estallido de mis guerras,<br />
Sangrientas hasta morir<br />
¡ Si ¡ ¡morir ¡<br />
Pero morir en ti….<br />
Como animal saciado,<br />
Buscando la oscuridad de unos ojos<br />
Para Descansar.</p>
<p>Alcanzo suave tus ojos y tus manos<br />
Y las imagino nuevamente provocando<br />
Las estancias húmedas<br />
De esta mi posada<br />
Y hierve nuevamente,<br />
Mi pasar callado de mariposa<br />
Al ritmo de tu respirar sombrío<br />
Y cuando ya siento<br />
Y cuando ya quiero,<br />
Romper loca las amarras<br />
Y zarpar hasta tu olvido,<br />
Correr hasta tu laberinto<br />
Buscando mi muerte final…</p>
<p>En un movimiento brusco<br />
Recorro la habitación y descubro:<br />
Que solo estoy sola,<br />
Y que es mi corazón y mi alma<br />
Las que salen de mi cuerpo,<br />
A fundirse en otro cuerpo.</p>
<p><strong>AHORA ENCUENTRO </strong></p>
<p>Ahora llegas como el río mágico<br />
Que aborda los dominios donde estuve esperándote,<br />
Con un poema en el alma nunca escrito<br />
Y una vigilia sepulcral para atisbar<br />
El más leve rumor de tus pasos.</p>
<p>No llegaste entonces,<br />
Cuando la primavera cantaba en los jardines<br />
Y yo porta lámpara en medio de la sombra.</p>
<p>Y era el alba, el invierno y la noche<br />
Todas las estaciones que tienes en tus ojos<br />
Y que…ahora encuentro<br />
Camilo Balza Donatti</p>
<p>¡ SI ¡</p>
<p>No llegué cuando era yo el alba de tumirada<br />
Y mucho menos la mano que mecía tu atardecer.</p>
<p>¡ SI ¡</p>
<p>No llegué para coronarte los cuentos<br />
Y abrazarte las tragedias,<br />
Para arrugarte los ojos<br />
Para dormirte en mis brazos.</p>
<p>Ese río mágico tuyo,<br />
No conocía aún de mis pasos,<br />
Ni de pies,<br />
Sus piedras rompieron otros rumbos<br />
Sus aguas,<br />
Apagaron la pasión de otro cuerpo.</p>
<p>Ese río mágico tuyo,<br />
Me trajo a ti una mañana<br />
Y mi corazón se atascó en tus palabras,<br />
En tus libros, en tus manos,</p>
<p>Mantuve la calma al observarte la espalda,<br />
Al observarte distante,<br />
En el parque más solo del mundo<br />
Donde ahora estás,<br />
Donde estás sin mí<br />
Donde estás conmigo,<br />
Y de allí escribirnos,<br />
Escribirnos siempre.</p>
<p>La vigilia de mis pasos<br />
Se quedo a contar,<br />
A contar los pasajes y laberitos<br />
Que una y otra vez me llevaron lejos de ti´<br />
Lejos de mí,<br />
Lejos de Dios.</p>
<p>Pero te canto con esperanza y prodigio<br />
Que no saldrás a buscarme en los jardines<br />
En la primavera no me hallarás allí<br />
Pués, para ti siempre seré yo la primavera.<br />
Y aunque tus manos<br />
No porten lámparas en la oscuridad,<br />
Tus ojos no carecerán de brillo,<br />
Mis ojos serán tu lámpara<br />
Aún después de haberme hallado<br />
En la oscuridad de tus ojos cerrados.<br />
Pués eres el alba,<br />
Yo el invierno y la noche,<br />
Todas las estaciones que tengo en mis ojos,<br />
Y que….ahora encuentro.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-maria-alejandra-ocando#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 18:35:56 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA ISMAEL URDANETA</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-ismael-urdaneta</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-ismael-urdaneta</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image387587" alt="ismael-urdaneta_392x522.JPG" src="http://files.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/ismael-urdaneta_392x522.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p><strong>MI CRISTO</strong></p>
<p>Mi Cristo, no es de marfil<br />
Como el que tenía Amado Nervo;<br />
Ni de oro, como el de algunos<br />
Nuevos ricos.<br />
Ni siquiera es de plata<br />
Montado en ébano.<br />
Mi Cristo es hermano del verdadero<br />
De Judea, porque es humilde<br />
Y pobre. Cualquiera<br />
Podrá adquirir un Cristo igual al mío;<br />
Pero es “mi” Cristo, como el vaso<br />
Pequeño de Musset era “su” vaso.</p>
<p>En lo alto de mi lecho<br />
Abre el perdón de su cruz<br />
Sobre mis amores y mis rencores…<br />
Porque El sabe que, espiritualmente,<br />
Este poeta pecador<br />
Viene del sermón de la Montaña,<br />
Las palabras más bellas<br />
Que ha oído la humanidad<br />
De labios del más sublime de los poetas.</p>
<p>Mi Cristo me acompaña por todas partes,<br />
Cabina de trasatlántico, cuarto de hotel, etcétera.<br />
Con deciros que ha ido conmigo hasta París…<br />
Allá, en la Babilonia letrada,<br />
Perversa y radiante, mi Cristo<br />
En su sitio habitual<br />
Permaneció sin alarmarse…</p>
<p>¿Y por qué se habría inquietado esa vez?<br />
En caso de conciencia o de arte,<br />
¿por ventura soy algún fariseo?<br />
¿Cuándo en la vida,<br />
Mi corazón ha sido un sepulcro blanqueado?<br />
Nunca tendí mi mano leal<br />
“de amigo y de enemigo”<br />
Al crispante bochorno de los treinta<br />
Dineros del soborno de Judas,<br />
Ni mi labio tampoco ha sentido jamás<br />
La flor de lis calcinante<br />
De aquel beso.</p>
<p>Mi Cristo generoso<br />
Sabe todo esto, y por eso es luz<br />
Y perdón a la cabecera de mi lecho.<br />
¡Mi lecho! Tribuna, tálamo, pupitre,<br />
Tapete verde, celda, biblioteca, triclinio…<br />
Si en él yazgo encadenado,<br />
Mi Cristo sabrá por qué…<br />
Y sabrá, asimismo, excusarme<br />
Cuando, apoyado en la almohada,<br />
Imito, a pesar mío, a los patricios<br />
Romanos de la Decadencia.</p>
<p>¿Qué tengo mi fobias tremendas?<br />
Mi Cristo las comprende:<br />
¿a caso no arrojó a latigazos<br />
A los mercaderes que envilecían el templo?<br />
¡En todas partes hay latigazos por dar!</p>
<p>¿Qué, siendo legionario de Francia,<br />
Mate turcos en Los Dardanelos<br />
Y búlgaros en Servia?<br />
Por eso la República del “Tigre”<br />
Me prendió en el pecho una cruz…</p>
<p>De haber vivido en épocas más nobles,<br />
Mi Cristo me habría alcanzado la gloria,<br />
Porque habría perecido en Las Cruzadas<br />
Degollando infieles, bajo los estandartes<br />
Reales de San Luís, el muy glorioso<br />
Santo de los Reyes de Francia.<br />
En todas partes hay “infieles”<br />
-blancos o negros- por matar.<br />
Mi Cristo sabe todo esto…<br />
Por eso me acompaña por doquiera,<br />
Fraternalmente, con su cruz,<br />
Consuelo de la mía…</p>
<p>Regalo del sacerdote benévolo y humano<br />
A quien dedico este poema,<br />
Mi Cristo es de modesto metal<br />
Más duro que el de la plaza<br />
Pública de Sansón.<br />
¡Déjame crecer los cabellos!<br />
¡Impide que me devoren los leones,<br />
Como a Daniel!</p>
<p>No me dejes cortar la cabeza<br />
Como al Bautista<br />
Por una Salomé cualquiera…<br />
Y si aun no me he dado cuenta<br />
De que estoy muerto,<br />
Cristo mío, ordéname como a Lázaro:<br />
¡levántate y anda!
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/09/03/poeta-ismael-urdaneta#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 17:54:02 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POETA DANIELA LOZADA</title>
	<link>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/08/26/poeta-daniela-lozada</link>
	<guid>http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/08/26/poeta-daniela-lozada</guid>
		<description><![CDATA[<p><img id="image382094" alt="daniela-lozada.JPG" src="http://poesiavenezolana.nireblog.com/blogs4/poesiavenezolana/files/daniela-lozada.JPG" align="middle" class="imgcentro" /></p>
<p>Creo que existen posibilidades<br />
pero no las encuentro<br />
ni en mí,<br />
ni en la gente, ni en los árboles,<br />
o en la tímida noche que me aborda,<br />
ni en el fulano dios que me inventan,<br />
o en los cementerios<br />
donde muchas veces imagino<br />
que reposa mi cuerpo.<br />
Pero sí creo que existen,<br />
¡necesito creer que existen!<br />
deben haberse creado razones<br />
de por qué vivir.<br />
Y mientras las consigo<br />
admitiré la idea<br />
de aplicarle a mi alma<br />
una esperanzadora eutanasia.</p>
<p><strong>Etapa final</strong></p>
<p>El psiquiatra redimirá tus culpas<br />
hasta que el alba levante sus alas<br />
y te deshagas en un recuerdo<br />
que duela en la piel. </p>
<p><strong>A Dannybal</strong></p>
<p>Masticar las palabras<br />
mientras se hace inmune el silencio<br />
en esos ojos,<br />
esos que sólo hablan de miseria. </p>
<p><strong>Agosto</strong></p>
<p>Te pienso con la soledad que no tolero,<br />
sus minutos fingen destruir mi existencia<br />
y  les creo.<br />
La luna entra por mis ojos<br />
humedece,<br />
pero sigue con su amor lejano<br />
no suficiente.<br />
Sé que me intoxico de ausencias,<br />
tu olor se fue de mis sentidos<br />
tus ojos café no me miran más<br />
y con Neruda y versos tristes<br />
aseguro que en esta cama<br />
no volverás a amarme.<br />
Las luciérnagas ocupan tu lugar. </p>
<p><strong>Noche</strong></p>
<p>Alguna estrella se apagó.<br />
La calle titila<br />
condensa gente en su oscuridad.<br />
Una ella se acerca a la esquina,<br />
sabiendo<br />
que ya las esquinas no alumbran el valor.<br />
Respira.<br />
Muerde sus labios<br />
mueve la lengua al perímetro de su boca<br />
piensa en el sexo de la soledad.<br />
Se desnuda de piel, órganos, huesos…<br />
Ésas son las piernas<br />
que trabajan de noche.</p>
<p><strong>Presencia quebradiza</strong></p>
<p>Decidir no ser,<br />
no más el recuerdo<br />
ni el camino de sombras.<br />
Me regocijo en la ignorancia<br />
en caer lentamente…<br />
Pero segura estoy de algo,<br />
yo nací para elegir<br />
no para ser elegida.</p>
<p><strong>Adicora</strong> </p>
<p>La mar<br />
el vaso<br />
la música<br />
él,<br />
sus ojos<br />
penetrando<br />
mi noche.<br />
el idioma<br />
la sintaxis<br />
los errores<br />
las ganas<br />
la arena<br />
enlodada<br />
y al final,<br />
el eclipse<br />
de nuestro<br />
amanecer.
</p>
<p><a href="http://poesiavenezolana.nireblog.com/post/2008/08/26/poeta-daniela-lozada#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 23:12:24 +0100</pubDate>	</item>
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