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LA POESÍA DE VENEZUELA

07/09/2008 GMT 1

POETA JOSÉ FRANCISCO ORTÍZ

pedroperezaldana @ 23:41

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Mi Padre
Con retraída soledumbre
al sesgo de la vigilia
ajeno al tardo día
mi padre tararea una canción.
Lleva nombres y cosas
sus gestos vienen como niebla
y giran hacia el olvido.
Larga voz de una sonata
monosílabos de vastedad
que sólo él conoce. Sigo su huella
por calles, bosques y montañas
lo cobijan el aire de los cedros
el café lento de su lengua
pero en el sigilo de los pasos
va cubriendo el mapa de su vida.

Amanecer
Con hebras de álamos
urde fastos la mañana.
Gira el sol
atarraya mi corazón
y vibra en la memoria
imbatible de la vida.
raíces para que el sueño teja
el pueblo que habitamos.

Exilio
Con trazos ilegibles,
mis paisanos describen
el lado incierto de las cosas
en hojas de caote
agregan sus visiones
la escarcha
de sus huesos entibiados
lumbre de fogatas y de alcoholes.
Su acompasado respirar
tiene espacio de cigarras
fervor naciente
de libélulas, carbones
en el incendio de la noche.
Rompen aldabas
exilio de pertenecer a lo humano.

Pessoa
Pessoa mira su rostro – ¿Cuál de tantos?–
y son bifurcaciones. Cuando quiere reconocer
la simplicidad de sus actos
la vida que sólo él cree conocer
conversa con Heráclito, su hermano
y no es un diálogo marchito. Se dicen cosas
que apenas escuchamos en cada golpe de agua
en las faena del aire
juntos en el río que nunca han abandonado.
Ambos concilian sus gemelas apariencias
(no sé cuál Pessoa mira en este instante el lago
ese mar que es el morir, la fontana de Ismael
el poeta de la Legión Extranjera, con honores
y medallas y una pierna de recuerdo en el desierto
como Rimbaud en los trópicos
salpicado por la amorosa fiebre del oro)

Sé que ahora vagas solo por las calles de Lisboa
(Maracaibo es el puerto
donde el sol echa sus amarras
y sus altos muros acallan nuestras voces
a veces – mi memoria es indiscreta – creo retenerla
y trato de grabarla en los pliegues sinuosos
de la ruta que nos lleva a otra ciudad.)
En vano la muestran las cartas geográficas
(cómo podrían los mapas
guardar un solo verso de Pessoa)

Adícora
En playas de imposible maderamen
de arena trasegada,
vertida en algas, ojos y temblores
arrastrada por el mar
al fragor de hilos tardos.
Por aquí pasaron los muertos
de diciembre, los anegados de la Guaira
los peces desflecados de la costa,
el oro del crepúsculo
las brumas de un lejano cementerio.
La noche, ráfagas de la noche
siempre batiendo el viento sin cesar
caídas alas como un bastión
sobre las olas, olas compactas,
boquerones de espacios marinos
nudos de un turbión de escamas
contra los arrecifes lunares.
La noche despeja la errancia
sus miríadas de sombras.
En Adícora vi las naves de Ulises.

Comentarios

Un Comentario »

  1. Agradecido, poeta, por tu amabilidad y gesto solidario al colocar una selección de mi poesía en tu blog. Abrazos.

    José Francisco Ortiz

    José Francisco Ortiz | 09-09-2008 - 15:26:17 GMT 1 #

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