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LA POESÍA DE VENEZUELA

08/09/2008 GMT 1

POETA XIOMARA RIVAS PÉREZ

pedroperezaldana @ 19:25

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Un demonio con botas
se metió en mi cama
lo exorcisé y me puse a jugar
Me contó sus cuitas
su amarga ironía
de ángel bello y bueno
caído en el mal

El ángel voló
desde el cerro
se envolvío en los colores
del Arco Iris
y se convirtió en flor

Encogimientos osados
dilataciones exquisitas
albricias
Uno dos
mentaliza
deslizate en el hilo
piedrecitas verdes
canta corazón
¡viva la alquimia¡

Vestal
Sacrificio
Goce estrepitoso
Sonido muscular
detrás del seno
Es hermoso
vivir a orillas del precipicio
Deslinde.

Un día de estos
vi al sol
paseándo en góndola
por las aguas del cielo
Con su melena dorada
tendida en el espacio
Nos miraba atónito

Mala mujer mujer mala
mala poeta poeta mala
Cae pesadamente la historicidad
Realmente
siempre me he creído
personaje de un cómic extrapolado

Como mantarraya silenciosa
cae el manto
lo arrastran
me elevo
respiro profundo.

(TOMADO DEL LIBRO AVE IRREVERENTE 1994).

POETA JACQUELINE GOLDBERG

pedroperezaldana @ 19:00

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EL CORAZÓN DEL PACIENTE
el corazón del paciente
bombea con parsimonia
el nuestro sucumbe a las arritmias
del solazo estival
el tránsito del viernes
las palabras cometidas

EL MORIBUNDO NOS CONVOCA
el moribundo nos convoca
para recapitular su vida
forzado como está
a respirarse a sí mismo hasta el fin
su confesión es de segunda mano
carece de voluntad
para ocultar ciertas lealtades
en la vastedad del adiós
la verdad es siempre un escándalo

LUBA
I
tomo su herencia
de edades en quiebra
los oficios tristes del abandono
sus muertos
II
más ebria y más sola
sufriendo viajes incompletos
distancias que no resisten otra calle
su puño agotado
su país ardiendo
III
diálogo de pasillos diurnos
raíz
memoria que soy
IV
casi deja su tiempo
en esa casa que nombra en voz baja
mordida por un quejido de gases
una madrugada difícil
V
esa frontera larga y desnuda
que la atravesó
su recuerdo
su patria de trasnocho
VI
no habla de las primeras ventanas
que desnudó su fatiga
para ella todo es escombro
tiempo de elegidos
VII
cambia de sombra
para obligarme a padecer
una herencia a la que sólo se pertenece a ratos
con el cuerpo a cuestas
intentando siempre un segundo desvelo
una estancia en otro lado
VIII
una aldea cambiada de frontera
muchachas escondiendo el deseo
en sus faldas largas
un poco de sombra
un poco de miedo
y Luba atrapándose en un retrato
bella
sola para siempre
IX
vino de muy lejos
sus ojos arrastraban
una fuga de pieles y derrotas
X
busca el tiempo
en que perteneció a la tierra
se deja llevar de un labio a otro
sorprendida ante su eternidad
XI
golpea
se mira y llora
duelen las heridas húmedas
el espacio en que se respira
XII
alza el viejo candelabro
repitiendo las plegarias
de nuestras fiestas más temidas
hunde en su frente el amargo pudor
de haber sido una extraña
sitio de gloria
muro
ceniza
XIII
comprendería ese desvelo
que le inventaron al otro lado del mundo
esas casas de regreso
esperando por quienes no admiten otra muerte
XIV
detenida en las puertas más temibles
esperaba una carta
un desafío
su eternidad
XV
esta noche no intentaremos recordar
se abrirán sombras
bocas de duendes
caerá el alboroto en la mordedura de sus pájaros
estaremos felices
arrepentidos
XVI
duelen estas ganas de luto
de amanecer recogiendo plumas
en patios ajenos
ganas de ser ella
XVII
ni acercarme
ni consumar en mi lengua
los pecados de su historia
me hago a fuerza de extenderme
por donde nadie pasa ya
me vigila un párpado
un monte
una mujer de sal
XVIII
me asusta la sangre de gallo
espantando espíritus
la condena indecible de su memoria
la pertenencia
XIX
soy oficiante de sus incendios
sábado merodeador
que no se asusta ni grita
viajo en sombra
recorro los techos de sus pesadillas
mi palabra no logra detenerse
ando de cicatriz en cicatriz
buscando algo que nos duela
XX
sus retratos persiguen en mi carne
un poco de esa edad discreta
en que solíamos parecernos todas
bellas
con la única mancha que deja el deseo
acostumbradas a sostener cualquier guerra
en lo más terrible
lo más amado
XXI
suenan lejos los pasos del padre
que la vio vuelta océano
mintiendo para no asistir
a su fatal ebriedad
XXII
me acerco a su lengua dolorosa
amaso un discurso de puertos extranjeros
casas abandonadas al borde de lo presentido
XXIII
hay un sitio atado a su carne
sitio de temblores
y mujeres felices
donde nada recuerdan
XXIV
Luba asiste a cuanto soy
detiene sus raíces
sufre de nuevo

07/09/2008 GMT 1

POETA JOSÉ FRANCISCO ORTÍZ

pedroperezaldana @ 23:41

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Mi Padre
Con retraída soledumbre
al sesgo de la vigilia
ajeno al tardo día
mi padre tararea una canción.
Lleva nombres y cosas
sus gestos vienen como niebla
y giran hacia el olvido.
Larga voz de una sonata
monosílabos de vastedad
que sólo él conoce. Sigo su huella
por calles, bosques y montañas
lo cobijan el aire de los cedros
el café lento de su lengua
pero en el sigilo de los pasos
va cubriendo el mapa de su vida.

Amanecer
Con hebras de álamos
urde fastos la mañana.
Gira el sol
atarraya mi corazón
y vibra en la memoria
imbatible de la vida.
raíces para que el sueño teja
el pueblo que habitamos.

Exilio
Con trazos ilegibles,
mis paisanos describen
el lado incierto de las cosas
en hojas de caote
agregan sus visiones
la escarcha
de sus huesos entibiados
lumbre de fogatas y de alcoholes.
Su acompasado respirar
tiene espacio de cigarras
fervor naciente
de libélulas, carbones
en el incendio de la noche.
Rompen aldabas
exilio de pertenecer a lo humano.

Pessoa
Pessoa mira su rostro – ¿Cuál de tantos?–
y son bifurcaciones. Cuando quiere reconocer
la simplicidad de sus actos
la vida que sólo él cree conocer
conversa con Heráclito, su hermano
y no es un diálogo marchito. Se dicen cosas
que apenas escuchamos en cada golpe de agua
en las faena del aire
juntos en el río que nunca han abandonado.
Ambos concilian sus gemelas apariencias
(no sé cuál Pessoa mira en este instante el lago
ese mar que es el morir, la fontana de Ismael
el poeta de la Legión Extranjera, con honores
y medallas y una pierna de recuerdo en el desierto
como Rimbaud en los trópicos
salpicado por la amorosa fiebre del oro)

Sé que ahora vagas solo por las calles de Lisboa
(Maracaibo es el puerto
donde el sol echa sus amarras
y sus altos muros acallan nuestras voces
a veces – mi memoria es indiscreta – creo retenerla
y trato de grabarla en los pliegues sinuosos
de la ruta que nos lleva a otra ciudad.)
En vano la muestran las cartas geográficas
(cómo podrían los mapas
guardar un solo verso de Pessoa)

Adícora
En playas de imposible maderamen
de arena trasegada,
vertida en algas, ojos y temblores
arrastrada por el mar
al fragor de hilos tardos.
Por aquí pasaron los muertos
de diciembre, los anegados de la Guaira
los peces desflecados de la costa,
el oro del crepúsculo
las brumas de un lejano cementerio.
La noche, ráfagas de la noche
siempre batiendo el viento sin cesar
caídas alas como un bastión
sobre las olas, olas compactas,
boquerones de espacios marinos
nudos de un turbión de escamas
contra los arrecifes lunares.
La noche despeja la errancia
sus miríadas de sombras.
En Adícora vi las naves de Ulises.

05/09/2008 GMT 1

POETA PEDRO PÉREZ ALDANA

pedroperezaldana @ 19:50

pedro-perez-aldana.JPG

I

Átame de tú vientre
Tatúame debajo de tú piel
Escóndeme entre tus muslos
Atúrdeme de jadeos
Deslúmbrame con tus labios
Resucítame entre las sábanas
y llévame a tu cielo
de la cola de una estrella

II

Me desdoblo
Me desgasto
Me desplomo
Me desprendo
Me deslindo
Me destapo
Me destierro
Me deshago
Me deslumbro
Me desgarro
Me desnudo
y desciendo
a la gloria

III

Señora si usted
es sol
Soy ocaso

Si es estrella
Soy Constelación

Señora si tan sólo
pudiera decir señor mío
Me arrastraría
a su pies
y así trepar
suavemente
su vientre

IV

Es con usted
nuevamente señora
Cuando camina
Detengo la mirada
en su andar
Cuando ríe
Me eternizo
en sus labios de hiena
Cuando habla
Me convierto en eco
y a la vez
en su verbo
sensual
insinuante

V

El zig zag
vacilante
de su cuerpo

Me impulsa
a mirarla
a través
del ojo
de la puerta

VI

Celebro
la desdicha
las solapas
de los condenados

Celebro
el derrumbe

La súbita
caída
al centro
de su
UNIVERSO

VII

Creo en mi perro
como en mi madre
ambos me aman
uno es mi mejor amigo
la otra es mi mejor madre
Menean la cola
o el rabo al verme
y de paso me dicen
que no salga
con perras
Que son mala compañía
Que al menor descuido
me destrozan
Entre los tres
hay una extraña dialéctica
perruna
que resolvemos
entre
huesos
y la exquisitez
de contradictorios ladridos

POETA CAMILO BALZA DONATTI

pedroperezaldana @ 18:54

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Arquero de la noche
Arquero de la noche
mi corazón ya cansado de abismos
bate portafolios al viento.
Antes era de tierra ocre mi silencio
y en ella siempre estuve
entre olvido y olvido;
por la hojarasca de los mitos,
por el corazón de lluvia de la noche,
por el barrio más triste de mi soledad
poblado de mendigos.
Antes no tuvo árboles
la cima donde los dioses crearon mi destierro;
estuve solo,
amarrado a las cruces del viento;
un reloj enlutado
dormía su siesta de marfil sobre mis ojos
en espera de mi cadáver luminoso,
pero no llegó nunca
porque el amor sí sabe del tiempo.
Y soy la raza,
no el timorato de la flexible obediencia.

La luz profunda
La luz profunda cuelga sus ramajes
en la ventana más antigua;
el farol cuece el trigo que la ciudad
ha sembrado en sus esquinas,
entre agua pura,
el cabello del viento,
el sereno de la noche invernal.
La luz profunda viene
desde los ojos del jaguar
que pueblan la noche con sus mariposas de alba
y ríos memoriosos con estuarios de piedras lejanas.
La soledad, entonces,
árbol que migra hacía mi pecho,
aposenta sus brechas de verde luminoso en mis ojos
cansados de dormir en la tiniebla
y de buscar paisajes costa abajo
donde los mitos son apacible desnudez.
Mis antepasados encienden lámparas
que no habían muerto nunca;
ellos están bien,
gozosos de ver mi pulso girar en la memoria,
de tener la superficie
para ir despacio, amar con el silencio
y contar estrellas después.
La luz profunda es de moneda oculta,
de sembradío de almas,
de leyendas en los textos sagrados,
de dolor encallado en los muros
de los cementerios que viven.
Arquero de la noche • Camilo Balza Donatti • 11

Vigilias
Cuando salgo
el perro del vecino
cuida mi soledad.
Hoy fui a Mapire a ver la primavera,
tenía cintas de luto en la memoria;
mañana volveré a ver las golondrinas
comer en los graneros de mi voz;
hoy no estaban, habían ido hacia la tarde anterior
en busca de una nube extraviada en mis ojos.
La casa estaba igual,
un poco de la desidia del viento
en las ventanas;
ningún otro camino para volver
sino el de las vigilias
por donde es el regreso.

La casa
Por la casa ronda una medianería sin término.
Muchos dueños ensayan sus visiones desde los marcos
que bordan la pared, con rostros iracundos
y sonrisas de antiguas primaveras.
La puerta mayor tiene aldaba de bronce
y abre de vez en cuando para ver seres
que van despacio entre cortinas multicolores.
Las puertas y ventanas tienen un aire de antigüedad
contagiosa, y nuestros pasos van y vienen como caminantes
de cotidianidad repetida, y nuestros ojos cerca de los cristales
se alejan hacia las colinas del fondo, que son de niebla,
humo, alcándaras que han perdido la razón del espacio.
A cada quien le corresponde su silencio.
Afuera la calle es una línea por donde se marcharon las
piedras de la voz, el azul que repartía en el viento
los presagios de algún acontecer; el traje
del invierno pasado sin una estrella en el ojal,
abandonado ahora en el estuche de alguna mariposa.
Por la casa circula un extravío de miradas correctas
que repiten la insensatez del tiempo.
Piedras detienen su conformidad en la penumbra
donde los perros puedan soñar también con las visiones.
Amemos estos círculos, la Dulcamara y el Ebonio florecen todavía
cerca del muro que no permite una evasión no compartida.

03/09/2008 GMT 1

POETA EUGENIO MONTEJO

pedroperezaldana @ 23:47

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Amantes
Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.
Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.
Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.
Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

Canción
Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.
Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.
Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

Escritura
Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.
No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.
Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.
Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca.

La Poesía
La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
-ni siquiera palabras.
LLega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.

POETA MARÍA CALCAÑO

pedroperezaldana @ 18:41

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CARNE

Carne.

Difunde el aliento
De tu pecado más hermoso:
Tú eres como un como un jardín.

Vacíate
En el que quiebra
El tapiz de oro de tus vellos.
Dócil
Como las criaturas que esperan a Dios.

Prende
Como rosas desnudas
Las cien cabelleras desordenadas.

Carne…!Carne mía!,
Intensamente llama,
Intranquila, poseedora:
¡abre!
Tú eres como un jardín…

EL GOLPE SORDO

Será mi muerte
Una muerte sin lástima
Y sin esperanza….

¡A flor de pulso
Quiero tenerla encima,
Quiero verla llegar!

¡La iré tentando…
Con los ojos
Comidos hasta dentro
Por el momento negro.

Sin dolor. Sin miseria.
Sin aceites benditos.
¡Sin la ayuda de nadie!

¡Metida de frente
En mí!

Después…
Caeré pesadamente.
Y echada en la sombra,
Sobre su puño de polvo
Se reirá la Muerte
De mi pobre guiñapo,
La zeta miserable
De una mujer hermosa.

¡Mientras la tierra encinta
De esta siembra deforme
Le apaga la boca abierta
Con un golpe de tierra!

CANCIÓN 35

De lejos vine
Para verme con él.
Y ha pasado por mi lado
Sin notarme….
El sol se echaba sobre el mundo
Y nos alumbraba.
Con toda aquella luz,
¿Cómo no vio mi alegría?

Yo había venido con el viento.
Corriendo,
Sofocada,
La blusa abierta…
Fue cuando su mirada
Pasó sobre mi pecho.

¿Tantos siglos llevan encima
Las cosas conocidas?

De lejos vine
Para vernos.
Y él me miró
Sin verme.

¿Para quién entonces
He podido conservarme virgen?

CANCIÓN DE LOS RITMOS ETERNOS

Mirarte la cara
Es como cuando tengo paseo al campo.

Dime. ¿qué tienes tú que así me das de sed?

Sed de sueño, y de vida,
Y hasta de muerte…

¡Cómo yo te quiero!,
Con mi voz de espanto
Quebrada en tus vigilias.

Siempre nuevo y el mismo.
Como este dolor mío
De ancha pubertad,
Como las hojas, como los nidos,
Como el mar.

¡Ah! , mirarte la cara
Es agrupar al mundo
Y volcarlo en mi vida.

Yo no soy más
Que esta grieta de sed que tú me abres.

POETA MARÍA ALEJANDRA OCANDO

pedroperezaldana @ 18:35

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MI INTRANQUILA SOLEDAD

Veo tus dedos húmedos
Deslizándose sobre mi mutilada piel
Y poco a poco se desbordan
Las aguas insaciables de mis poros,
Como un hechizo de hadas
Intoxicas mis movimientos
Que sólo siguen el sonido de tu aliento.

Siento tus ojos puestos en mi corazón
Y tiemblo…al paso de tu mirada
Y me estremece la sola idea de tenerte
Respirando entre mis senos.

De repente como volcán estalla
El furor de mis manos
Y busca la pasión escondida de tu ser,
Como loca,
Busco romper el regalo que me espera
Sabiendo fiel que encontraré,
A cada paso
El estallido de mis guerras,
Sangrientas hasta morir
¡ Si ¡ ¡morir ¡
Pero morir en ti….
Como animal saciado,
Buscando la oscuridad de unos ojos
Para Descansar.

Alcanzo suave tus ojos y tus manos
Y las imagino nuevamente provocando
Las estancias húmedas
De esta mi posada
Y hierve nuevamente,
Mi pasar callado de mariposa
Al ritmo de tu respirar sombrío
Y cuando ya siento
Y cuando ya quiero,
Romper loca las amarras
Y zarpar hasta tu olvido,
Correr hasta tu laberinto
Buscando mi muerte final…

En un movimiento brusco
Recorro la habitación y descubro:
Que solo estoy sola,
Y que es mi corazón y mi alma
Las que salen de mi cuerpo,
A fundirse en otro cuerpo.

AHORA ENCUENTRO

Ahora llegas como el río mágico
Que aborda los dominios donde estuve esperándote,
Con un poema en el alma nunca escrito
Y una vigilia sepulcral para atisbar
El más leve rumor de tus pasos.

No llegaste entonces,
Cuando la primavera cantaba en los jardines
Y yo porta lámpara en medio de la sombra.

Y era el alba, el invierno y la noche
Todas las estaciones que tienes en tus ojos
Y que…ahora encuentro
Camilo Balza Donatti

¡ SI ¡

No llegué cuando era yo el alba de tumirada
Y mucho menos la mano que mecía tu atardecer.

¡ SI ¡

No llegué para coronarte los cuentos
Y abrazarte las tragedias,
Para arrugarte los ojos
Para dormirte en mis brazos.

Ese río mágico tuyo,
No conocía aún de mis pasos,
Ni de pies,
Sus piedras rompieron otros rumbos
Sus aguas,
Apagaron la pasión de otro cuerpo.

Ese río mágico tuyo,
Me trajo a ti una mañana
Y mi corazón se atascó en tus palabras,
En tus libros, en tus manos,

Mantuve la calma al observarte la espalda,
Al observarte distante,
En el parque más solo del mundo
Donde ahora estás,
Donde estás sin mí
Donde estás conmigo,
Y de allí escribirnos,
Escribirnos siempre.

La vigilia de mis pasos
Se quedo a contar,
A contar los pasajes y laberitos
Que una y otra vez me llevaron lejos de ti´
Lejos de mí,
Lejos de Dios.

Pero te canto con esperanza y prodigio
Que no saldrás a buscarme en los jardines
En la primavera no me hallarás allí
Pués, para ti siempre seré yo la primavera.
Y aunque tus manos
No porten lámparas en la oscuridad,
Tus ojos no carecerán de brillo,
Mis ojos serán tu lámpara
Aún después de haberme hallado
En la oscuridad de tus ojos cerrados.
Pués eres el alba,
Yo el invierno y la noche,
Todas las estaciones que tengo en mis ojos,
Y que….ahora encuentro.

POETA ISMAEL URDANETA

pedroperezaldana @ 17:54

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MI CRISTO

Mi Cristo, no es de marfil
Como el que tenía Amado Nervo;
Ni de oro, como el de algunos
Nuevos ricos.
Ni siquiera es de plata
Montado en ébano.
Mi Cristo es hermano del verdadero
De Judea, porque es humilde
Y pobre. Cualquiera
Podrá adquirir un Cristo igual al mío;
Pero es “mi” Cristo, como el vaso
Pequeño de Musset era “su” vaso.

En lo alto de mi lecho
Abre el perdón de su cruz
Sobre mis amores y mis rencores…
Porque El sabe que, espiritualmente,
Este poeta pecador
Viene del sermón de la Montaña,
Las palabras más bellas
Que ha oído la humanidad
De labios del más sublime de los poetas.

Mi Cristo me acompaña por todas partes,
Cabina de trasatlántico, cuarto de hotel, etcétera.
Con deciros que ha ido conmigo hasta París…
Allá, en la Babilonia letrada,
Perversa y radiante, mi Cristo
En su sitio habitual
Permaneció sin alarmarse…

¿Y por qué se habría inquietado esa vez?
En caso de conciencia o de arte,
¿por ventura soy algún fariseo?
¿Cuándo en la vida,
Mi corazón ha sido un sepulcro blanqueado?
Nunca tendí mi mano leal
“de amigo y de enemigo”
Al crispante bochorno de los treinta
Dineros del soborno de Judas,
Ni mi labio tampoco ha sentido jamás
La flor de lis calcinante
De aquel beso.

Mi Cristo generoso
Sabe todo esto, y por eso es luz
Y perdón a la cabecera de mi lecho.
¡Mi lecho! Tribuna, tálamo, pupitre,
Tapete verde, celda, biblioteca, triclinio…
Si en él yazgo encadenado,
Mi Cristo sabrá por qué…
Y sabrá, asimismo, excusarme
Cuando, apoyado en la almohada,
Imito, a pesar mío, a los patricios
Romanos de la Decadencia.

¿Qué tengo mi fobias tremendas?
Mi Cristo las comprende:
¿a caso no arrojó a latigazos
A los mercaderes que envilecían el templo?
¡En todas partes hay latigazos por dar!

¿Qué, siendo legionario de Francia,
Mate turcos en Los Dardanelos
Y búlgaros en Servia?
Por eso la República del “Tigre”
Me prendió en el pecho una cruz…

De haber vivido en épocas más nobles,
Mi Cristo me habría alcanzado la gloria,
Porque habría perecido en Las Cruzadas
Degollando infieles, bajo los estandartes
Reales de San Luís, el muy glorioso
Santo de los Reyes de Francia.
En todas partes hay “infieles”
-blancos o negros- por matar.
Mi Cristo sabe todo esto…
Por eso me acompaña por doquiera,
Fraternalmente, con su cruz,
Consuelo de la mía…

Regalo del sacerdote benévolo y humano
A quien dedico este poema,
Mi Cristo es de modesto metal
Más duro que el de la plaza
Pública de Sansón.
¡Déjame crecer los cabellos!
¡Impide que me devoren los leones,
Como a Daniel!

No me dejes cortar la cabeza
Como al Bautista
Por una Salomé cualquiera…
Y si aun no me he dado cuenta
De que estoy muerto,
Cristo mío, ordéname como a Lázaro:
¡levántate y anda!

26/08/2008 GMT 1

POETA DANIELA LOZADA

pedroperezaldana @ 23:12

daniela-lozada.JPG

Creo que existen posibilidades
pero no las encuentro
ni en mí,
ni en la gente, ni en los árboles,
o en la tímida noche que me aborda,
ni en el fulano dios que me inventan,
o en los cementerios
donde muchas veces imagino
que reposa mi cuerpo.
Pero sí creo que existen,
¡necesito creer que existen!
deben haberse creado razones
de por qué vivir.
Y mientras las consigo
admitiré la idea
de aplicarle a mi alma
una esperanzadora eutanasia.

Etapa final

El psiquiatra redimirá tus culpas
hasta que el alba levante sus alas
y te deshagas en un recuerdo
que duela en la piel.

A Dannybal

Masticar las palabras
mientras se hace inmune el silencio
en esos ojos,
esos que sólo hablan de miseria.

Agosto

Te pienso con la soledad que no tolero,
sus minutos fingen destruir mi existencia
y les creo.
La luna entra por mis ojos
humedece,
pero sigue con su amor lejano
no suficiente.
Sé que me intoxico de ausencias,
tu olor se fue de mis sentidos
tus ojos café no me miran más
y con Neruda y versos tristes
aseguro que en esta cama
no volverás a amarme.
Las luciérnagas ocupan tu lugar.

Noche

Alguna estrella se apagó.
La calle titila
condensa gente en su oscuridad.
Una ella se acerca a la esquina,
sabiendo
que ya las esquinas no alumbran el valor.
Respira.
Muerde sus labios
mueve la lengua al perímetro de su boca
piensa en el sexo de la soledad.
Se desnuda de piel, órganos, huesos…
Ésas son las piernas
que trabajan de noche.

Presencia quebradiza

Decidir no ser,
no más el recuerdo
ni el camino de sombras.
Me regocijo en la ignorancia
en caer lentamente…
Pero segura estoy de algo,
yo nací para elegir
no para ser elegida.

Adicora

La mar
el vaso
la música
él,
sus ojos
penetrando
mi noche.
el idioma
la sintaxis
los errores
las ganas
la arena
enlodada
y al final,
el eclipse
de nuestro
amanecer.

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