Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

LA POESÍA DE VENEZUELA

17/09/2008 GMT 1

POETA PÁLMENES YARZA

pedroperezaldana @ 00:48

palmenes-yarza_320x385.jpg

ENTRE LAS SOMBRAS DEL PARQUE
5
Vuelvo sobre mis pasos voy buscando
aquel camino sordo y ciego
por donde ir en áspera demencia.
Y llego
a un pueblo de garzas, a un árbol seco,
alto candelabro encendido, en desvelo.
Echo tu nombre como ceniza de rescoldo al viento.
Llego a una garza sola, asoleándose en cruz,
madero gris en invierno,
a otra que ansía ser
la rosa de la amanecida
al abrazo del campo en los herbales,
tomo el alma del día
en la epeira que perfila la curva del camino,
en el insecto del barranco
que viene hasta mi pecho en giro imprevisible.
Mi proyección camina sobre un hilo de sombra.
Oigo que llaman desde un hito lejano.
Te oigo, oigo el resquicio de tu nombre
¿desde dónde?, ¿adónde?
Me encuentro con la luz, borrada, ausente,
y una palma va en el cielo
y el ceibo todo blanco se empina hasta la nube
como fábula o leyenda.
A un refugio que parece un ilusorio secreto
me encomiendo en este día de diciembre.
Estoy aquí, en Pálmenes y el silencio
y doy de mi pan a la ardilla o al saucedo.
A través de la rama el sol asoma el cielo.
Tú naces lejos, lejos.
Baja una abeja una hormiga por las sobras de mi mesa.
Vacila en la hoja verde la gota de rocío
y cae y se funde en mi frente.
Lagartos transeúntes en tropilla
atisban a este-oeste en la redonda sombra
que proyecta la nube inmóvil.
Mi mano estrecha una mano que no existe.
En el aire quieto crece el instante
huevo de vida y muerte.

PROMESAS

He de aprender a hilar mi tela
como la araña, sin telar;
demarcaré en medio de la vida
la armonía del ser!
Cavaré la tierra con mi raíz,
como la planta,
y después,
subirá mi fuerza al cielo
y se dará en flor;
génesis de la vida!
la flor es la canción del árbol!
Con mis ojos diáfanos
soliviantaré la calma de la tierra
en las noches largas!
Hablaré conmigo;
y cuando hable con los otros
mi silencio será el lastre
de las palabras suspendidas
en el alma!

RECADO E INTIMIDAD

Padre:
Sola estoy como señera roca
del confín más distante.
Como tú lo estarás frente al lucero
que mira tu morada sin pino que la guarde.
Sola a la luz del inmortal silencio,
que la desesperación ya no me alcanza.
Ya no puede escarbar dentro del pecho
apretado de calma.
Sola, sí,
como esos desgarrones de los mundos.
Como tu cabellera que negó la borrasca,
la sombra la miró trama de luces,
y a un tiempo la encontraron los soles y las aguas.
Tú viste el eslabón: hiere la entraña al sílex
y le arranca su grito vuelto llama.
El grito de tu nombre, que es mi herida más propia,
petrificada por milenios de angustia,
brota fuego en mi entraña.
En el dintel del día,
al contemplar de nuevo la distancia,
con tu imagen desnuda se da cita
mi pura y simple alma.
Si te perdí una vez fue en esa hora
cuando te revelaste entre la sombra.
Si me cegó tu luz, cercana y mía,
hoy, tarda, hacia otro predio me encamina.
Ha poco yo clamara en todo el ser,
como pozo de otoño a las aguas en marcha.
Empero, hoy ruego a ti lo que le ruega
el último lucero a la mañana.

POETA JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ

pedroperezaldana @ 00:31

juan-sanchez-pelaez_334x342.jpg

ADOLESCENCIA

En el fondo de mis sueños
Siempre te encuentro cuando amanece.

Qué ensanchamiento en el exilio, por el vagabundaje de
claras fuentes azules;
Por el soplo de la tierra.

Costumbre angélica.
Evadida hacia otra queja, vuela con los pájaros, sueña con
las nubes;
Levanta raíces inquietas en el agua.

En el fondo de mis sueños
La aurora fugitiva. Sólo la sombra
Concluye mi única estrella, mi último día.

AL PRINCIPIO AL FINAL

Si ella premedita dureza o ternura (O lucha en vacuas

direcciones),

Si me obsequia o niega,

Apago el conmutador.

Me veo con mansedumbre en el lecho,

Me toman el pulso, me hallo lejos,

Pruebo a la mujer de ceniza,

Única de fruto, de cortar las venas e irrigar el vientre,

Oquedal de un badajo a rastras,

Al principio al final

Insomne en la misma constelación,

Hambre en nuestra holgura y unigénito sueño.

BELLEZA

Interrumpida mi plática, vuelvo a hablar contigo de la partida y el regreso.
Todo sucedió a vuelo de pájaro, belleza: a la
vez mundo compacto, cerrado y libre. Al abrir los ojos en la
llama fría, era un lorito ufano; te busqué de verdad, lamía en
la sombra tus huesos, santa perra. Aunque me ausentara de
ti, aunque me cubriera el ridículo, aunque estuvieras más
allá del resplandor que me envuelve; quizás cercana a la
bahía, en pleno mar de verano, en medio de las palmas reales.

CON FLORES PINTADAS...
Con
flores pintadas
en nuestro
cuerpo

y
la bujía
en cada
mano

lo único
que pasa
es el silencio

pero
los recuerdos
son fieles
y

al
lado
de nosotros
murmuran

sobre
la máscara
la piel
o la palabra enorme:

«Oye mi amor hacia ti».
«Oye mi grito
por ti».

CUANDO SUBES A LAS ALTURAS...

Cuando subes a las alturas,
Te grito al oído:
Estamos mezclados al gran mal de la tierra.
Siempre me siento extraño.
Apenas
Sobrevivo
Al pánico de las noches.

Loba dentro de mí, desconocida,
Somos huéspedes en la colina del ensueño,

El sitio amado por los pobres;

Ellos
Han descendido con la aparición
Del sol,

Hasta humedecerme con muchas rosas,

Y yo he conquistado el ridículo
Con mi ternura,
Escuchando al corazón.
De "Animal de costumbre" 1959

EL CUERPO SUICIDA

Rosa invisible rasgo puro
Venas subyugantes como lámparas de nieve
y mi espejo en su lecho fratricida
Iba hacia ti
Desde la negra edad de mis orígenes
Iba hacia ti
Cuando la luna ondea en mis sienes desatadas
Caías de rodillas con un racimo de frutas.

Los perversos ojos del cielo recubren tu llama
La espiga vigilante adentro
En las zonas del silencio donde la luz no llega.

Yo veía un niño agonizando en los jardines
El que arrojaba uvas delirantes a las duras bahías
Y los cuerpos ahogados en la noche
Cuando arden cenizas en la magia de Dios.

Yo he visto alfombras proteger sus rebaños
de ignorancia
Altares y arcos
Los senos, bases de fuego fascinante
El perfecto hábito del semen
Joya de abismo, taciturno enigma.

ELENA ES ALGA DE LA TIERRA...
Elena es alga de la tierra
Ola del mar.
Existe porque posee la nostalgia
De estos elementos,
Pero Ella lo sabe,
Sueña,
Y confía,

De pie sobre la roca y el coral de los abismos.

En realidad, Elena
Conoce las cosas simples,
Porque antes de ser doncella
Fue Sirena y Ondina,
Y antes de ser
Sirena y Ondina,
Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.

Yo debí caer en la calzada, y rememorar,
Oh huésped delirante;
Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo,
A mí me separaron.

Tuve otro amor,
Puro como el éxtasis,
Frágil como la fantasía,
Absoluto como mi otro amor.
Oí una trompeta de bruma en el desierto
Mis halcones salieron del follaje.
En todas las estaciones
En el otoño o en la primavera
Elena es alga de la tierra
Ola del mar.

ME PONGO A TEMBLAR...

Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. Mi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme. Observo la tinaja oscura. Alumbro una lámpara en mi duermevela. Siento mi arruga y mi enigma, pero ¿dónde el
hallazgo por venir, o una mañana clara en las calzada?

TRINIDAD

Cuando todos cavilan, me arrulla
Me arrulla mi melodía pueril.

Luego, me voy de súbito a una isla,
Y allí las tiendas, la pesca de ranas, la obsequiosidad de
una muchacha negra,
Me hacen formular vigilias felices;

Soplo una gran bujía:

Es el adiós sollozando en mi corazón.

El ancla que pesa al fondo del fiar.

11/09/2008 GMT 1

POETA JOSÉ ANTONIO RAMOS SUCRE

pedroperezaldana @ 22:24

ramos-sucre_404x507.jpg

Preludio

Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras.

Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve.

El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado del brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor.

Carnaval

Una mujer de facciones imperfectas y de gesto apacible obsede mi pensamiento. Un pintor septentrional la habría situado en el curso de una escena familiar, para distraerse de su genio melancólico, asediado por figuras macabras.

Yo había llegado a la sala de la fiesta en compañía de amigos turbulentos, resueltos a desvanecer la sombra de mi tedio. Veníamos de un lance, donde ellos habían arriesgado la vida por mi causa.

Los enemigos travestidos nos rodearon súbitamente, después de cortarnos las avenidas. Admiramos el asalto bravo y obstinado, el puño firme de los espadachines. Multiplicaban, sin decir palabra, sus golpes mortales, evitando declararse por la voz. Se alejaron, rotos y mohínos, dejando el reguero de su sangre en la nieve del suelo.

Mis amigos, seducidos por el bullicio de la fiesta, me dejaron acostado sobre un diván. Pretendieron alentar mis fuerzas por medio de una poción estimulante. Ingerí una bebida malsana, un licor salobre y de verdes reflejos, el sedimento mismo de un mar gemebundo, frecuentado por los albatros.

Ellos se perdieron en el giro del baile.

Yo divisaba la misma figura de este momento. Sufría la pesadumbre del artista septentrional y notaba la presencia de la mujer de facciones imperfectas y de gesto apacible en una tregua de la danza de los muertos.

La verdad

La golondrina conoce el calendario, divide el año por el consejo de una sabiduría innata. Puede prescindir del aviso de la luna variable.

Según la ciencia natural, la belleza de la golondrina es el ordenamiento de su organismo para el vuelo, una proporción entre el medio y el fin, entre el método y el resultado, una idea socrática.

La golondrina salva continentes en un día de viaje y ha conocido desde antaño la media del orbe terrestre, anticipándose a los dragones infalibles del mito.

Un astrónomo desvariado cavilaba en su isla de pinos y roquedos, presente de un rey, sobre los anillos de Saturno y otras maravillas del espacio y sobre el espíritu elemental del fuego, el fósforo inquieto. Un prejuicio teológico le había inspirado el pensamiento del situar en el ruedo del sol el destierro de las almas condenadas.

Recuperó el sentimiento humano de la realidad en medio de una primavera tibia. Las golondrinas habituadas a rodear los monumentos de un reino difunto, erigidos conforme una aritmética primordial, subieron hasta el clima riguroso y dijeron al oído del sabio la solución del enigma del universo, el secreto de la esfinge impúdica.

POETA RAFAEL CADENAS

pedroperezaldana @ 22:11

rafael-cadenas_390x530.jpg

Ars poética

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame
la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Inquisidores

Van de un sitio a otro midiendo, anotando, mordiendo aquí, más allá, llenos de baba de pasado, muecas, rótulos. Indician, señalan, dictan, corrigen, acosan. Ahí, dicen, está el culpable. Nuestros códigos amaestrados lo perseguirán ladrando día y noche. Ahí está, nuestros mastines olisquean el rastro sucio. Él es la mancha en nuestras baldosas. Agravia nuestra pureza. Por el mundo, siempre, con sus libros de cuentas, sus lápices perversos, sus esto sí esto no, sus autos de fe, sus pócimas vengativas, extendiendo un rojo metro sobre el cuerpo que la jauría va a perseguir.
Ahí está el que nos traicionó, dice. Escupamos, que ahí viene.
Espiémoslo como un solo ojo.

Mirar

Veo otra ruta, la ruta del instante, la ruta de la atención, despierta, incisiva, ¡sagitaria! Pico de víscera, diamante extremo, halcón, ruta relámpago, ruta de mil ojos, ruta de magnificencia, ruta de línea que va al sol, reflejo del rayo vigilancia, del rayo ahora, del rayo esto, ruta real con su legión de frutos vivos cuyo remate es ese lugar en todas partes y ninguna.

Nuevo mundo
1
He quemado las fórmulas. Dejé de hacer exorcismos. Lejos, lejos queda el antiguo poder, mi legado. Hálito de fogata en mis narices, mi idioma desintegrado, la sombra todavía húmeda de un sortilegio. Como vena de agua en la oscuridad otra vida avanza. Todo el arrasamiento ha sido para desplazarme, para vivir en otra articulación.
2
Papeles del amanecer. Siempre hablan de la patria adoptiva, la que me ha dado. Hojas amontonadas como para una ceremonia. Sacrificio a un dios de ébano.
3
Esas escrituras invariables.
Siempre regreso al mismo idioma. Un cuero embrujado de animal.
Inatrapable, pero presente como la vida de un antepasado.
Tejido sobre el tejido, la lengua muerta del amor, fuego que me ha hecho
adicto a un culto insinuante.
4
El amanecer no me devuelve el amuleto perdido. Desde una playa un
anciano hace señales. Trato de regresar a los pozos, pero no sé el camino.
5
Entra mi sombra
Trae una serpiente, un búfalo, una mujer, una casa,
un muelle.
Intoxicación de cobres salvajes.
Avanza, avanza.
Droga.
Se apodera de lo que miro.
Va marcando aquí y allá, todo.
Luego huye para unirse a un animal.
Se pierde entre las hojas como un ave.
6
Memoria que sale a buscar cosas huidizas. Posesiones que pertenecen
menos a su dueño que al aire. Eso que un cofre de madera quiere proteger no
nació para las palabras. Sólo yo me empeño en quitárselo a los ojos.
¿Qué lengua traerá los tesoros sin tocarlos?
Al fondo un rey enfermo me ve partir.
Yo le entrego un estuche con un rubí ansioso.
7
Voy, abriéndome paso por entre la aspereza, al lugar donde está guardado
mi retrato futuro.
8
Un fuego remoto me sostiene. De su aura roja tomo mis préstamos.
Pasadizo hacia la incandescencia, no admites plazos.
9
Orgía vegetal.
Una mujer desnuda se acuesta bajo la lluvia.
Texturas donde una ausencia se mira.
Caverna olorosa, condúceme.
10
Légamos jamás recuperados.
De repente un roce. El universo de la piel. El hilo extraviado en el viaje.
Estoy bañado por lo que vive, por lo que muere.
Cada día es el primer día, cada noche la primera noche, y yo, yo también
soy el primer habitante.

POETA RAMÓN PALOMARES

pedroperezaldana @ 21:08

ramon-palomares_299x389.jpg

EL SOL

A Elisa Lerner

Andaba el sol muy alto como un gallo
brillando, brillando
y caminando sobre nosotros.
Echaba sus plumas a un lado, mordía con sus espuelas al cielo.

Corrí y estuve con él
allá donde están las cabras, donde está la gran casa.
Yo estaba muy alto entre unas telas rojas
con el sol que hablaba conmigo
y nos estuvimos sobre un río
y con el sol tomé agua mientras andábamos
y veíamos campos y montañas y tierras sembradas
y flores
cantando y riéndonos.
Allí andaba el sol
entre aquellas casas, entre aquellos naranjos,
como una enorme gallina azul, como un gran patio de rosas;
caminando, caminando, saludaba a uno y a otro lado;
hasta que me dijo:
Mi amigo que has venido de tan abajo
vamos a beber
y cayó dulce del cielo, cayó leche hasta la boca del sol.

PATAS ARRIBA EN EL TECHO

A Adriano González León

Yo sé dónde se encuentra
dónde está cantando ahora y comiéndose las hormigas
el pájaro que vuela arriba de las nubes
el que sabe andar por los sueños.
Estaba acostado patas arriba en el techo
murmurando que tenía ganas de matar
y espantando los perros que se le venían del cielo
y escupiendo los tigres
y diciendo:
Yo sí que voy a pegarle a los perros que se me vengan
yo sí que no les tengo nadita de miedo.
Y con las enormes alas azules les daba y les enterraba cuchillos
y me llamaba a mí y me decía:
Ayúdame, ayúdame.
Entonces terminó
y se puso a meterse entre todas las nubes
allá, muy lejos, cerca de una laguna.

JUAN LEÓN

Metete vos en el caldo, Juan León,
Juan León
que no hay nadita qué comer,
que descasea la carne y la yuca y las alverjas,
metete en la olla y hacete humo
aunque sólo tengás huesos y pellejo y dos dientes de abajo
Juan León.

Olleta, cocélo bien,
cocélo que ya le vamos a echar sal,
con la candela sale el humito, por la boca
sale el humito.

-"Juan León:
Acordate cuando estabas por el monte
que cortates hojas de bijao,
que te metites por los zanjones,
ay Juan, te picó la mapanar,
no te pudiste parar más".

Andate por las montañas, humo,
por la cuesta de las canciones, humo,
por el cielo azulito.

Llevame humo,
llevame ruido de la candela,
llevate a Juan León,
nubecita.
-¿A qué te sabe el caldo?
Me sabe a muy salado, me sabe a piedras y a palo santo,
me sabe como a tierra, como a hoja de ocumo,
a leche de cambur.

Andá ve que el viento se llevó la troja.
Mirá que el sol se está comiendo los zanjones,
que la tierra se está cuarteando.

¿Como que se fueron todos los de esta casa?
¿Como que ya desaparecieron todos los corotos y el olor
de todos?
Dejáme ver, humo.
Dejáme ver, viento.
¿Qué se hizo la casa de Juan León?

ABANDONADO

A Vicente Gerbasi
y Augusto Payares.

Ay, que no tengo un patio para asolearme,
que no tengo cuarto,
que no tengo ni una ventana;
yo que tenía tantos patios con limones,
tantos naranjos,
tantos zapotales;
que era rico, que tenía animales en casa,
que me acostaba en el café y me reía y me ponía rojo de reír
y me estaba bajo las matas oliendo el monte,

pero ya se me fue,
ya me quedé solito,
ya el sol me dijo que no.
-¿Y qué vas a hacer ahora? -me dijeron los gallos-,
ya nosotros nos vamos, ya te dejamos,
aquí no nos vamos a estar.

Voltié de la cama y miré
y me dijo la cama que se iba,
y quedé en el suelo y me dijo el suelo: -Me voy,
y quedé en el aire
y me dijo el aire: -No te sostengo,
y me quedé en los naranjos y los naranjos me dijeron:

-Nosotros nos vamos.
Yo que tenía tanta luz,
yo que me vestía con lunas
y tenía la fuerza en mi nuca.
Una vez me vi en las montañas como piedra encendida
y tenía coraje y vigor,
ay, que me metí en la niebla, que estoy apagado:
-¿Qué se me hicieron las casitas,
qué se me hicieron?

Yo tenía tanto ganado que se veía
como un pueblo
cuando llegaba,
y se veían montes en el polvo
y se entusiasmaban los días, y era que tenía
tantas casas que cada sueño lo vivía en una y no se me acababan.

Hasta que me fueron dejando
y fue esa luna roja, esa piedra negra,
esa rosa que me venía iluminando, iluminando.

MUERTE

Te estás durmiendo
te estás terminando
echá la última rosa por la boca,
que viene tu cabeza por entre el agua,
que viene como entre espumas.

Escuchá la florecita que entraba por tu ventana
oí las palomas rozar tus orejas
aquí se está hundiendo tu casa.
Primero fuiste azahar y tela de matrimonio
y después agua
y después niebla espesa
y después lechada como la que se pone en las tapias.

Ya no ves el amanecer.

BAILE

-Toquemos el valse.
-Aclaremos el instrumento.
No van a decir que olemos a azufre
Ni que tenemos rajada la garganta
Ni que dejamos el corazón
y no tenemos corazón
y no pueden ver que no traemos corazón.

Aquí venimos a tocar:
A las dos de la madrugada tendrán brasas en la frente,
a las dos y media tendrán brasas en los ojos,
a las dos y tres cuartos beberán sangre en vez de aguardiente, sangre,
y a las dos y tres cuartos cantarán
y a las dos y tres cuartos estarán girando,
girando a las dos y tres cuartos con un puñal,
con un puñal y una candela en la frente
y el sonido agitará las aletas de la nariz,
y ya irán a ser las tres,
las tres y el círculo estará muy estrecho,
muy estrecho a las tres, que casi llegan al centro,
y ella es una gallina que corre debajo del ala del gallo,
y ella se despliega y se le sube la falda
y tocamos arrequintando y dándonos gusto en el cambio,
dándonos gusto, dándonos gusto hasta
que él se vuelve un hombre rojo
y se mete en el pecho de los demás
casi a las tres, casi a las tres, antes que de la torre venga la campanada,
vuelto un toro se arrima debajo de ella
hasta que las criznejas se le deshicieron y le queda el pelo regado.

Y entonces pasa el viento caliente, el viento que quema el regado,
el que sube la mano armada,
el que hunde en la espalda muchas veces,
el que acaba, cuando las tres suenan y
se pierde el último rumor

en el charco desaparecemos
en el rojo desaparecemos.
en el caliente rojo desaparecemos
sin que nadie notara, notara
que olíamos a azufre
y que nuestra garganta estaba rajada
que no trajimos corazón, que vinimos sin corazón.

09/09/2008 GMT 1

POETA JUAN CALZADILLA

pedroperezaldana @ 21:47

juan-calzadilla_410x296.jpg

Asilo En Otro Cuerpo
Mi cuerpo es el lugar donde momentáneamente
he encontrado asilo. Lo que más temo en este nuevo
estado es que pueda ser víctima de una orden de
desocupación y que entonces no tenga yo
otro cuerpo a donde ir.
A menos que me asignen cupo en un galpón del cielo.

Asuntos De Economía Metafísica
Asuntos de economía metafísica
_¿Qué buscabas en los semblantes
perdidos entre los cuerpos de la multitud?
_A alguien que, porque nunca existió,
no ha desaparecido.
O a alguien que, porque no estaba desaparecido,
Nunca existió
O a nadie.

Burocrático (12)
El camino se recorre a sí mismo.
No eres tú el que lo recorre.
Tú te recorres a ti mismo,
así transites de arriba abajo
dejando atrás linderos, cuerpos, orígenes.
No te hagas ilusiones pensando
que partes por regresas
que abres camino.
El tuyo comienza y concluye en ti mismo.
Y recorrerte es todo lo que haces.

Burocrático
El poeta está prestado a todo,
incluso a sí mismo.
Prestado en comisión de servicio
A cualquier ramo
del Mi(ni)sterio
de la existencia.

Sobre El Derecho A Enloquecer
Decía Pessoa que enloquecer es un derecho natural.
Lo que no me parece natural es que el que enloquezca
por derecho propio no llegue a estar consciente
de su locura que pueda uso de tal derecho para
recobrar la razón.
Por eso, debemos estar siempre listos para enloquecer.
Eso garantiza que la locura no nos coja por sorpresa
ni se convierta en decepción para todos
los que esperaban de ti una cordura
larga y bien remunerada.
Y a tiempo completo.

Paradoja Del Circunloco
Yo estoy bastante satisfecho de que
pueda hablarme a mí mismo
y de que, además, pueda ser oído por alguien
que como yo es de mi entera confianza.
Y que me presta tanta tanta atención
como la que yo a mí mismo me presto.

POLIGLOTA
Reinaldo Pérez, de Valencia,
Trata de estudiar japonés
Dice que ya conoce varias lenguas,
Ahora se esfuerza en comprender
el chino, y dice que es fácil.
Reinaldo Pérez, de Valencia,
quiere ser un políglota.
¡Ya desearía yo, lego en idiomas,
poder entender siquiera
dónde estoy parado¡

POETA ALBERTO JOSÉ PÉREZ

pedroperezaldana @ 20:57

alberto-jose-perez_306x353.jpg

Esta ciudad
vuela en mis ojos

festiva

llena de voces
y colores de mar

Héme aquí
montado en su caballo de esmeralda
pensando en aquel tango de Gardel
que habla de un ángel moribundo

Una gota de vida
calza en mis zapatos
y tu abecedario
amor
entra en la casa
y descansa

Estoy vencido

Amarrado
con hilos de oro

Echame al fuego
y no apures el agua

Mi amigo
el escritorAldo Messori Lara
me habló de la noche boca arriba
cuando yo le hablé de tí

Levantó a sus muertos
y escribió una carta
a Willians Messia
quien vive en un pueblo llamado Exxeter
en la lejana Inglaterra

Decía enb la carta
mi buen amigo
que he vuelto
a ponerme la cabeza
como la debe tener un poeta
que dejó un pie
en los años sesenta

Que el hombre inventó destino
en el espacio
de una ciudad que vibra
en la palabra emocionada
de sus poetas

Casa de cielo
casa del hombre resurrecto

Quiero decir
que desperté
en mi propio funeral
revelado
en la bora
de los ríos barrosos
de mi tierra

Intimo
en tu olor de amor
oyendo tu desnudez

Maracaibo, junio de 1.995

envío

Es el tiempo
que me nombra
y me viste de aromas vegetales
a la orilla de los ríos
como un Dios perdido
en la memoria del mundo.

(TOMADO DEL LIBRO OLOR DE AMOR, EDICIONES ICAM BARINAS 1995).

POETA DARWIN ARAUJO

pedroperezaldana @ 20:15

darwin-araujo.JPG

NOCHE FRUGAL

Acobijado en vapores etílicos
amenezco de muerte
frente al lago.
Nace fuera de mi
un sol colorado
como gallo de pelea
que me derrumba en tierra,
borracho de olvido.

EL LAGO

En la oaración del lago
se integrará la ruta
-tierra para el asombro-
de aves migratorias.
Será la señal
que indique el fin
de la mudanza.
Aguas del Coquivacoa
apolilladas de mentiras.
Los enigmas de la noche
le dan escalofrios
en los insomnes marullos.
Protagonista del sueño,
un pueblo se muere
frente a las pupilas marchitas
en el llanto amargo de los peces
escapados del sueño.

SIN RESPUESTA

La soledad
es un alma sin puerto
una voz sin respuesta
un silencio que agoniza.

DIGO

El poema
es el misterio
de la palabra
hecha luz.

DE NUBES

Tengo
la palabra
que bulle
de nubes
en el cerebro
azul
de no estarme
quieto.

A COCA

Ella con sus ojos ámbar
me mira con tristeza
los años la han cabalgado
en sus ladridos
de tiempo enguayabado
quieta en el rincón
deja que su sombra
se alargue
hasta mis pies
nos ha tomado la tarde de la mano
su brisa nos adormese
bajo el cobijo del porche
el jardín huele a presente
y ella y yo estamos allí
para el disfrute
de este tiempo complementario.

16

Con las tripas
crujiéndome
de hambre
me preparo
para escribir
el hermoso poema del día
de hoy
halagando la vida
en rosas que caen de mi piel
trepidante y naciente
en la risa
o el llanto
de la sombra que recuesto
en la esquina
para que no siga penando
tras de mi.

(TOMADO DEL LIBRO MARGINALIA 2004 CASA DE LA POESÍA ZULIA).

08/09/2008 GMT 1

POETA JULITO JIMÉNEZ

pedroperezaldana @ 20:28

julito-jimenez_492x369.JPG

Naive

Belleza blanca
Silencio pleno
Todos los viajeros
son sólo uno
en un amor cercano

Acicalarse en la oscuridad

I

Conozco mujeres
Que gastan millones
En cosas fatales
Y no sienten
La cosa divina

II

Nota de trompeta atraviesa la noche
en bemoles de pájaros suerte de olivos
aura de sonrisas
la pausa

III

Admiración de la primera vez
Que vi un caballo
Calle de la eternidad
Calle de un silencio de manzanas

IV

Amor deslizándose en vertientes
De horóscopos
¿Dónde estará la muñeca-reina
de sin-edad vestida?

V

elegidos viajan
comprando cementerios
la idea de una isla
resta siempre un barco
llueven zamuros

VI

De acumular miradas
los espejos de noche arden
refrán vuelto código
para olvidarte es necesario borrar
tu sombra

VII

Ojos desnudos veo
regocíjome en la pena
En el aire se abandonan golondrinas

VIII

Dos niñas se comen una manzana
el zumo se desborda en sus labios

Dos mujeres se bañan juntas
y siguen siéndolo

A tiempo aún

Yo era como una ánfora antigua fragmentada
aculta en una biblioteca
hice girar la llave
habiendo roto vidrios
Luego alguien creyéndome dormido
se dijo en mi presencia
manzanero caído al borde de un torrente
Me hizo caminar
cambiar de acera para
no ver más un matero con florecitas
estrellado sobre un balcón

(TOMADO DEL LIBRO CONTRAVENENO DE LA AUSENCIA, 2000).

POETA GONZALO FRAGUI

pedroperezaldana @ 19:54

gonzalo-fragui_470x353.JPG

Salutación
Donde hay piernas
hay esperanza

Declaración
Amo a las cheerleaders
con el amor apasionado de los camellos

Las mujeres y el amor

a Max Resto

El amor
es una carrera indetenible
entre dos
(o más)
El primero en llegar
pierde.

Las mujeres y la guerra
Lo máximo que se puede pedir
a una mujer hermosa
es una mirada
Lo demás se toma por asalto.

Las mujeres y la filosofía
Siempre es igual
Uno propone un amor platónico
y ellas responden con un odio aristotélico.

Librería Kuai-Mare

a Hermes Vargas

(2:00 pm)
Poeta:
estamos en el bar de enfrente
(4:00 pm)
Poeta:
estamos en el bar de calle 23
(6:00 pm)
Poeta:
ya no sabemos dónde estamos.

Viaje a Penélope

"Cuando emprendas el viaje
ruega que sea largo el camino"
Cavafy

En territorio extranjero
Saca a relucir tus mejores armas
Actúa como si no tuvieras miedos
Puedes empezar por los dibujos egipcios de los ojos
o por el tejido extraviado de su pelo
Detente a contemplar las altas catedrales
de sus pechos
Recréate con los olores
el olor a naranjas de las manos
el pino de su cuerpo
el jengibre de su boca
el incienso de sus hendiduras
Que no haya prisa en llegar
Recorre palmo a palmo
las largas avenidas de sus piernas
No te detengas a pesar de algunas luces rojas
No temas a cíclopes, bacantes y cerberos
Si escuchas cantos
canta tú también
con la voz de Orfeo
No huyas de las tormentas
ni esperes vientos favorables
Recuerda que eres Ulises el sufridor
Al pasar por el mercado fenicio de los pies
compra todo tipo de mercaderías
no olvides enigmas, secretos y silencios
Al llegar
prueba los líquidos los frutos recién cortados
No importa si Argos ya no ladra
y apenas te conoce
Explóralo todo
como por primera vez
Que no se sienta que se trata
de un viaje de regreso.

El hombre es una pasión inútil

a los poetas que me acompañan

Si se anda por ahí con tres heridas
Si una muchacha desnuda nada en el mar
y un hombre con barba camina sobre las aguas
Si la soledad es un juego de niños
Si el despecho es una tradición náhuatl
Si sólo venimos a soñar
Si el anochecer nos pone tristes
Si los fantasmas cobran el peaje en la autopista
Si el corazón es una pistola caliente
Si el amor es una forma de decir No
Si los mendigos son más felices que los millonarios
Si más vale morir por la mujer amada
que vivir con ella
Si unas piernas que caminan
son culpables de que el ojo se desvíe
Si la soledad es un erizo
queriendo saltar al mar como el corazón de Keats
Si la muerte es sólo un salto al vacío
Si sobreviviremos aunque nos cueste la vida
Si un hombre cambia una casa por un libro
Si el viento abandona las faldas de las muchachas
Si las mujeres de vuelven inéditas
con sólo parpadear
Si algo anda mal
Si todo anda mal
Si Dios está más confundido que nosotros
Si los relojes mienten
Si la vida es la distancia más corta
entre nacer y morir
Si podríamos entrar al libro Guinnes
por aquello de los abandonos
Si la felicidad es sólo una palabra de los diccionarios
Si después de todo es de noche para siempre
Si algo cruje detrás de las palabras
Si el azúcar pierde el sentido para las hormigas
Si el poeta es sólo una nómina de huesos
Si las cheerleaders no saben nada de camellos
Si la química es sólo una materia de la secundaria
Si camino de Guanajuato la vida no vale nada
Si el sismógrafo salta en pedazos
con la risa de las colegialas
Si el poeta es un fingidor
capaz de fingir su verdadero dolor
Si el poder es plural como los demonios
Si efectivamente somos nosotros los efímeros
Si hay un viernesanto más dulce que los besos
Si después de todo seguimos aquí
sin saber que seguimos aquí
Se impone entonces un ruego
una oración
un verso de Luis Rogelio Nogueras:
¡Baja al mástil, gaviota!

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis